Efemérides

Hace 130 años: la trágica muerte de la princesa Alejandra Georgievna de Grecia en Rusia

“No recuerdo a mi madre”, escribiria su hija mayor, María Pavlona de Rusia, en sus memorias. “Murió al dar a luz a mi hermano Dimitri, quien nació cuando yo solamente contaba un año y medio de edad”.

El 24 de septiembre de 1821, la noticia de la muerte de la princesa Alejandra estremeció a la familia real griega. La hija menor del rey de Grecia y nuera de zar Alejandro II de Rusia tenía apenas 21 años cuando murió en la finca de la familia imperial rusa Ilyinskoie de Moscú, el después de haber sufrido complicaciones en su segundo parto, ocurrido tres días antes. “No recuerdo a mi madre”, escribió su hija mayor, María Pavlona de Rusia, en sus memorias. “Murió al dar a luz a mi hermano Dimitri, quien nació cuando yo solamente contaba un año y medio de edad”.

Nacido en 1870, Alejandra (apodada Aline) era la hija menor del rey Jorge I de Grecia y su esposa rusa, la gran duquesa Olga Alejandrovna. Alejandra y su familia fueron criados en la más absoluta sencillez, en una familia real que, aunque reinante, no podía darse todos los lujos. “Alejandra Tenía una de esas naturalezas dulces y adorables que la hacían querer por todos los que entraban en contacto con ella”, recordó su hermano, el príncipe Nicolás. “Se veía joven y hermosa, y desde que era niña, la vida parecía tener nada más que alegría y felicidad reservadas para ella”.

Fue durante sus visitas a Grecia, en el ambiente familiar de su prima hermana, la reina Olga de Grecia, que el gran duque Pablo de Rusia conoció a Alejandra. Durante las fiestas por las bodas de plata del rey y la reina de Grecia, el gran duque, diez años mayor que Alejandra, pidió la mano de la princesa y fue aceptado. Se casaron el 17 de junio de 1889 en la capilla del Palacio de Invierno de San Petersburgo. Según el relato de María, la primera hija del matrimonio: “En 1889, a los dieciocho años tan solo, mi madre se casó con mi padre, el gran duque Pablo de Rusia. El matrimonio fue feliz, aunque de breve duración”. La princesa adoptó el nombre de Alejandra Georgievna al llegar a Rusia.

“Hacia fines del tercer año de matrimonio, mis padres estaban pasando una temporada en Ilyinskoie, una finca campestre, propiedad del gran duque Sergio, hermano de mi padre, cuando mi madre, encinta de siete meses de su segundo hijo, cayó gravemente enferma”. El relato de María continúa de esta forma: “Su enfermedad fue tan inesperada y repentina, que los médicos no llegaron a tiempo para salvarla. Una vieja comadrona del pueblo fue la única que la asistió. Al acudir, finalmente, los médicos, la parturienta se hallaba ya en estado de coma, en el cual permaneció hasta su muerte. En tal estado continuó por espacio de seis días, al final de los cuales tuvo lugar el alumbramiento y su defunción”.

La muerte de la princesa y gran duquesa causó “gran desolación en la familia”, relató María. “Toda Rusia lloró a mi madre. Los campesinos de la región se congregaron y llevaron en hombros el ataúd hasta la estación del ferrocarril, una distancia de ocho millas aproximadamente. El cortejo funerario, con todo su lúgubre aspecto, parecía más bien una procesión nupcial, y que por todas partes llovían flores al paso de la comitiva”. “Mi madre era adorada por cuantos la conocía. Por la fotografías que quedan de ella, puedo ver que era una mujer hermosa; los fastos de su fisonomía son pequeños y delicadamente labrados; el contorno de su cara posee una suavidad casi infantil sus ojos son grandes y un poco tristes, y el conjunto de su persona refleja un espíritu de singular dulzura y encanto”.

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