Ernesto Augusto de Hannover demandó a su hijo para recuperar el castillo de Marienburgo

El príncipe Ernesto Augusto acusa a su hijo de querer dilapidar la fortuna familiar en Alemania. El heredero no invitó a su padre a su boda en marzo de 2017 con la creadora de moda rusa Ekaterina Malysheva.

El príncipe Ernesto Augusto, jefe de la Casa Real de Hannover, demandó a su hijo, con el que está peleado desde hace años, para recuperar propiedades en Alemania.

“Desde finales de 2020 el príncipe Ernesto Augusto de Hannover pide a su hijo el príncipe heredero que le devuelva el castillo de Marienburgo y la propiedad familiar de Calenberg, así como el palacio de Herrenhausen en Hannover”, explicó el comunicado de un tribunal alemán.

Ernesto Augusto de Hannover, de 66 años, es el jefe de una de las dinastías aristocráticas más distinguidas de Europa. Descendiente del rey Jorge III de Gran Bretaña, su familia gobernó el Reino de Hannover y el ducado de Brunswick hasta el final de la Primera Guerra Mundial.

En 2004 y 2007 Ernesto Augusto -casado en segundas nupcias con la princesa Carolina de Mónaco- realizó dos donaciones a su hijo, también bautizado como Ernesto Augusto de Hannover, de 37 años. El jefe dinástico valúa los bienes en unos cinco millones de euros (unos 6 millones de dólares).

El castillo de Marienburgo, residencia de verano de la casa aristocrática de Welf, fue dado en sucesión anticipada al príncipe heredero, al que ahora su padre le acusa de querer despojarle de todos los bienes de la casa de Hannover.

El príncipe Ernesto Augusto acusa a su hijo de querer dilapidar la fortuna familiar en Alemania. Su hijo rechaza esas alegaciones como falsas pero no quiere comentar los detalles de la disputa por respeto a la familia y “también para proteger a mi padre”, declaró a la agencia alemana de prensa dpa.

El castillo de Marienburgo, de estilo medieval y construido en el siglo XIX, es una de las residencias más conocidas del estado de Baja Sajonia.

El hijo quería ceder la propiedad al ayuntamiento local por un euro simbólico, pero el padre se opone. A la espera de hallar una solución, el castillo es administrado por una fundación, que abrió la propiedad parcialmente al público, como museo.