Ernesto de Hannover, marido de Carolina de Mónaco, se enfrenta a una pena de prisión por mala conducta

Ernesto Augusto de Hannover.

El bisnieto del último káiser de Alemania será juzgado en las próximas semanas por presuntos actos de violencia y amenazas cometidos a mediados de 2020.

El príncipe Ernesto Augusto de Hannover, bisnieto del último káiser de Alemania, pronto tendrá que responder ante el tribunal después de varios ataques de pánico durante el verano en Austria. La fiscalía de la localidad de Wels acusa al noble, de 66 años, de haber cometido un acto punible en estado de ebriedad y podría enfrentar una pena de hasta tres años de prisión.

Ernesto Augusto, jefe de la Casa Real de Hannover, es el tercer esposo de la princesa Carolina de Mónaco, aunque están separados sin haberse divorciado. Según informes, no estaba en sus cabales en el momento del crimen, y ya que se supone que llegó a ese estado por efectos del alcohol y medicamentos, la justicia austriaca lo acusa de haber cometido un “acto punible en estado de ebriedad”, basada en el artículo 287 del Código Penal.

“Si hubiera estado cuerdo, sería acusado de intento de resistencia contra la autoridad estatal, lesiones corporales graves, amenazas peligrosas e intento de coacción. En lo que respecta a la amenaza de castigo, difícilmente debería influir en los delitos subyacentes”, informó el diario austriaco Salzburger Nachrichten.

El descendiente del rey Jorge III de Inglaterra peleó violentamente en julio de 2020 contra agentes de la policía e hirió a un agente en Gmunden, donde posee una residencia. Ernesto Augusto tuvo que ser ingresado en el hospital regional de Vöcklabruck después de que se enfrentara a la policía, que había acudido a una residencia ante la denuncia de que el príncipe amenazaba a sus vecinos, que le resultaban molestos.

Según informó la prensa en julio, el propio Ernesto Augusto de Hannover, de 66 años, llamó a la policía porque se sentía amenazado por una pareja de vecinos. Posteriormente, el príncipe comportó de manera muy agresiva, y los policías tuvieron que detenerlo por la fuerza. El príncipe, a su vez, afirmó a la prensa que había sido golpeado por agentes de policía.

Unos días después, se encontró con dos mujeres policías que realizaban controles de tráfico que, según la oficina de prensa de la jefatura de policía estatal, fueron amenazadas verbalmente por el príncipe Ernesto y presumiblemente quiso golpear a una de ellas con un bate de beisbol. Semanas despuñes, el príncipe habría amenazado a una pareja en un edificio residencial que pertenece a la Fundación Duque de Cumberland, que administra los bienes privados de la Casa de Hannover.