«María de los Pobres»: hace 128 años nació la primera mujer que fue soberana de Luxemburgo

«María de los Pobres»: hace 128 años nació la primera mujer que fue soberana de Luxemburgo

El 14 de junio de 1894, hace 128 años, nació en el Castillo de Berg la princesa María Adelaida, nieta del gran duque Adolfo I de Luxemburgo, hija del futuro gran duque Guillermo IV y primera soberana nacida en suelo luxemburgués desde Juan el Ciego, en 1296.

Guillermo IV (1852-1912), sucedió a su padre en 1905 pero pocos años después sus problemas de salud lo obligaron a nombrar regente a su esposa, la infanta portuguesa doña María Ana de Braganza. Muerto en 1912 sin descendencia masculina, se recurrió a un estatuto familia en virtud del cual se declaraba monarca a María Adelaida como la sucesora.

María Adelaida era, desde la muerte de la emperatriz María Teresa en 1780, la primera mujer en ocupar el trono de Luxemburgo. El discurso de la joven Gran Duquesa durante su ceremonia de juramento reflejó una concepción del papel de Jefa de Estado muy diferente a la de su padre y declaró su interés por los asuntos políticos y sociales.

Inspirada en el lema ‘Judicate Juste!’ del emperador Enrique VII de la Casa de Luxemburgo, declaró: “Es el deseo de juzgar de acuerdo con los requisitos de la justicia y la equidad lo que inspirará todas mis acciones. ¡Solo la ley y el interés general me guiarán!”

“Juzgar con justicia, ¿no es justicia igual para todos, pero también justicia que protege a los humildes ya los débiles? La creciente desigualdad económica entre los hombres es la grave preocupación de nuestro tiempo. La paz social, tan ardientemente deseada, ha sido hasta ahora un ideal elusivo. ¿No es necesario trabajar por el acercamiento y la solidaridad?”

Sin embargo, este discurso muy social también indicó que Marie-Adélaïde quería tener voz en la dirección política que estaba tomando el país. La gran duquesa, devota católica, estaba convencida, ante nada, de ser soberana “por la gracia de Dios”.

Aunque los historiadores coinciden en que en ningún momento María Adelaida excedió sus derechos constitucionales, la mayoría parlamentaria de izquierda (socialdemócratas y liberales) consideró desde el principio del reinado que su intervención activa en la política era contraria al espíritu de la Constitución.

En 1914, las tropas alemanas invadieron el pequeño país, y tanto el Gobierno como la gran duquesa María Adelaida, impotentes, se vieron obligados a aceptar la violación de la neutralidad luxemburguesa.

Los ocupantes alemanes no intervinieron excesivamente en la política interior luxemburguesa, pero María Adelaida decidió participar más directamente en los asuntos políticos, pero, mal aconsejada, quiso imponer un Gobierno de derechas minoritario y se enemistó con la oposición, que la acusó de violar el espíritu de la Constitución.

La gran duquesa recibiendo al káiser de Alemania en palacio en plena guerra se convirtió en un símbolo de la cercanía de la clase política luxemburguesa a las fuerzas invasoras, y los Aliados criticaron duramente la actitud complaciente de Luxemburgo hacia Alemania.

Este país no ha cumplido con su deber y no merece ser mantenido en su estado actual”, protestó el ministro francés Poincaré, mientras el gobierno de Bélgica, a su vez, vio la oportunidad de reiterar sus reclamos sobre el territorio de Luxemburgo.

La tormenta política arreció Luxemburgo tras la guerra. Las fuerzas antimonárquicas y anexionistas se unieron, mientras los socialistas y liberales exigieron que la gran duquesa y su familia fueran despojados de su poder.

María Adelaida fue acusada de haber adoptado una actitud pro-alemana y, tras violentos disturbios antidinásticos, fue sometida a la presión de abdicar. El 9 de enero de 1919 estallaron disturbios revolucionarios en la capital donde la pequeña Compagnie des Volontaires (Compañía de Voluntarios) se amotinó, mientras los liberales y socialistas proclamaban la república. Francia envió tropas a Luxemburgo para restaurar la calma y el orden.

Para apaciguar los llamamientos a la abolición de la Monarquía, la gran duquesa María Adelaida, que estaba soltera y no tenía hijos, decidió abdicar en favor de su hermana menor, la princesa Carlota. El 28 de septiembre de 1919, el 80% de los luxemburgueses votaron en referéndum a favor del mantenimiento de la Monarquía.

María Adelaida abandonó Luxemburgo para ingresar en la orden de las Carmelitas en Módena, con el nombre de “María de los pobres”. Murió, según se dice, de tristeza, en el castillo de Hohenburg (Baviera), tres años más tarde y sus restos fueron trasladados a la catedral de Notre-Dame de Luxemburgo en 1947.

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