Efemérides

Hace 100 años nació Farida, la reina repudiada de Egipto que sobrevivió como artista

La primera esposa de Farouk, último rey de Egipto, nació el 5 de septiembre de 1921 y pasó la mayor parte de su vida en París. Artista de vocación, regresó a El Cairo donde pasó sus últimos años de vida.

Una de las últimas reinas de Egipto, Farida, nació hace 100 años, el 5 de septiembre de 1921 con el nombre de Safinaz Zulfikar. Procedente de una familia noble egipcia de Alejandría, su padre era un prominente juez mientras que su madre fue una dama de honor de la reina Nazli, madre del rey Farouk. Tenía 17 años se casó con el joven rey en 1939 en una esplendorosa ceremonia realizada de acuerdo con la estricta costumbre islámica de la época pero bajo su ausencia. Después de la boda, pasó a llamarse Farida de acuerdo con la tradición de que todos los miembros de la familia real tienen la misma inicial.

En 1948, Farouk se divorció de Farida después de que ella dio a luz a tres hijas, las princesa Feryal, Fawzia y Fadia, pero no pudo engendrar un heredero varón. El divorcio despertó un gran interés y antipatía en Occidente, tanto por la juventud y la belleza de Farida como porque muchos consideraban al rey como la personificación de un antiguo orden corrupto. Al mismo tiempo que Farida se divorció, la hermana del rey Farouk, Fawzia Fuad, descrita en la prensa como una de las mujeres más bellas del mundo, fue repudiada por el shah de Irán al no haber tenido descendencia masculina.

En 1951, Farouk se casó con Nariman Sadek, quien dio a luz a un varón, antes de ser derrocado al por una junta de oficiales al mando del entonces coronel Gamal Abdel Nasser y obligado a buscar el exilio en Italia. Pese a la caída de la monarquía, a Farida se le permitió permanecer en Egipto hasta 1963, cuando partió hacia Europa. Estudió arte en París, pero se sintió frustrada por tener que vivir como una plebeya cuando había sido una reina. “No era tanto hacer mis propias compras, cocinar mi propia comida y limpiar mi pequeña casa lo que importaba”, dijo una vez. “Si hubiera tenido suficiente dinero, podría haber sido diferente… Pero en Occidente y en Europa, especialmente, una mujer sola está indefensa”.

La ex reina regresó a Egipto a mediados de la década de 1970, viviendo sola en un pequeño apartamento de El Cairo y continuando su carrera artística. Pese a que Egipto no era una monarquía, fue bien tratada por las autoridades y el presidente Anwar Sadat ordenó una pensión extraordinaria para ella, que durante su breve tiempo como reina ayudó a la Sociedad de la Media Luna Roja, a la Unión Feminista y la Nueva Alianza de Mujeres y a la Compañía de Guías Egipcias. Más tarde, cuando el dictador Hosni Mubarak se enteró de que Farida sufría de una enfermedad terminal, ordenó que se le brindara ayuda a cargo del estado. Murió en 1987, víctima de leucemia.

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