Obituario: el príncipe don Luis de Orleáns-Braganza, heredero del trono imperial de Brasil (19348-2022)


Brasil es una república desde 1889, cuando el emperador Pedro II sufrió un golpe político-militar y se vio abocado al exilio; pero sus descendientes siguen viviendo en este país y aspiran a ocupar un hipotético trono monárquico más pronto que tarde.

Ese fue el objetivo de vida que se fijó el príncipe don Luis de Orleáns-Braganza, tataranieto de don Pedro II, quien falleció a los 84 después de cuatro décadas como pretendiente al trono.

La tarea ahora corresponderá a su hermano menor, el octogenario príncipe Bertrand. Los hermanos (ambos solteros) vivían juntos en un apartamento en el lujoso barrio de Higienópolis, en San Pablo.

El príncipe don Luis nació el 6 de junio de 1938 en el balneario de Mandelieu-la-Napoule, al sur de Francia, aunque recibió la nacionalidad brasileña al ser registrado en el consulado de ese país.

Don Luis era el mayor de los doce hijos del príncipe don Pedro Henrique de Orleans-Braganza, Jefe de la Casa Imperial de Brasil, y su esposa, la princesa María Elisabeth de Baviera.

Sus padrinos fueron su tío materno, el príncipe Luis de Baviera, y su abuela paterna, la princesa imperial viuda de Brasil, doña María Pía de Borbón-Dos Sicilias.

Debido al exilio impuesto contra la dinastía al proclamarse la República en Brasil en 1889, y al inicio de la Segunda Guerra Mundial en 1939, la Familia Imperial no pudo volver al país sudamericano sino hasta 1945.

Desde entonces, la numerosa familia imperial vivió en Río de Janeiro y Petrópolis hasta que, en 1951, se trasladaron al Norte del Estado de Paraná, entonces la gran frontera agrícola de Brasil, donde vivieron en la Fazenda São José, en Jacarezinho, y, a partir de 1957, en Hacienda Santa María, en Jundiaí do Sul.

El heredero estudió en el Colégio Coração Eucarístico y Santo Inácio, en Río de Janeiro, y en el Colégio Cristo Rei, en Jacarezinho, y viajó después a Europa, donde estudió Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad de París (Francia) y Química y Física en la Universidad de Múnich (Alemania).

En 1981, don Luis se convirtió en jefe de la Casa Imperial de Brasil, tras la muerte de su padre, el príncipe dom Pedro Henrique de Orleáns-Braganza.

Durante las siguientes cuatro décadas, don Luis viajó por todo Brasil, participando de encuentros de monárquicos y buscando siempre tener contacto con la realidad viva del país que sus antepasados reinaron hasta 1889.

Don Luis también viajó a Estados Unidos y Europa, dando conferencias, participando en eventos culturales y estando presente en ocasiones importantes para la realeza europea.

Como jefe de la dinastía, su mayor logro fue haber llevado, en la Asamblea Constituyente de 1988, a la caída de la pétrea cláusula que imponía la República e ilegalizaba a los monárquicos de Brasil.

Su hazaña permitió otra, el Plebiscito de 1993, en el que, más de 100 años después de la caída de la monarquía republicano, los brasileños fueron consultados para determinar la forma y el sistema de gobierno del país.

El parlamentarismo monárquico obtuvo sólo el 10,5% de los votos (7 millones de ciudadanos), pero la cifra aún representaba un gran logro para los monárquicos después de un siglo de gobiernos republicanos y dictatoriales.

Sin esposa ni descendientes, el príncipe don Luiz declaró como su heredero en la jefatura de la Casa de Orleáns-Braganza a su hermano, don Bertrand de Orléans-Braganza, dos años menor.

Debido a que don Bertrand tampoco tuvo hijos, el siguiente en la línea sucesoria es su hermano el príncipe don Antonio, casado con la princesa belga Christine de Ligne y con descendencia.

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