Los príncipes Michael de Kent, crónica de una vida de escándalos y amistades turbias


El príncipe Michael de Kent, primo hermano de la reina Isabel II de Inglaterra, y su esposa la princesa Michael de Kent, se jubilarán a principios de julio después de una trayectoria pública llena de acusaciones de racismo, presuntos vínculos con Rusia y críticas por el alquiler de su palacio.

El retiro se producirá solo unos meses después de que el príncipe Michael, de 78 años, se viera obligado a romper sus lazos con Rusia después de la invasión de Ucrania. Renunció como patrocinador de la Cámara de Comercio Ruso-Británica y devolvió la Orden de la Amistad, uno de los más altos honores de Rusia.

El amor del príncipe Michael por Rusia, en el centro de las miradas

El amor del príncipe por Rusia es muy bien conocido en el Reino Unido. Visitaba ese país dos veces al año, y la Fundación Prince Michael of Kent trabaja para beneficiar el patrimonio, la cultura, la salud y la educación comercial de posgrado en Rusia, según el sitio web de la familia real.

Se cree que la fascinación del príncipe Michael por Rusia puede provenir de su relación con Nicolás II, el último zar del Imperio Ruso que fue derrocado y asesinado en la revolución rusa. Su abuela materna, la gran duquesa Elena Vladimirovna, era prima hermana del último zar.

Michael asistió al entierro de Nicolás II y de la familia Romanov en 1998, 70 años después de que los bolcheviques los ejecutaran, y también es patrocinador de organizaciones con estrechos vínculos con Rusia, como la Cámara de Comercio Ruso-Británica y la Fundación de San Gregorio.

Sin embargo, el primo de la monarca británica recibió una gran cantidad de atención de los medios el año pasado después de que hubo informes de que estaba «vendiendo acceso» a los representantes políticos del presidente ruso Vladimir Putin.

Unas imágenes de una videollamada por Zoom mostraban al príncipe asegurando a periodistas encubiertos que sus estrechos vínculos con Rusia le permitirían presentarlos a figuras de alto rango dentro del gobierno por una cierta tarifa.

Los periodistas, haciéndose pasar por empresarios, ofrecieron miles de libras al príncipe. Después, un representante del príncipe Michael insistió en que «no tiene una relación especial con el presidente Putin», y agregó que no han tenido contacto desde junio de 2003.

El príncipe fue muy criticado por varias figuras prominentes, incluida la viuda de Alexander Litvinenko, quien dijo que Michael demostró que no le importaban los derechos humanos, la democracia, las personas que mueren en Rusia o lo que les hizo a sus propios ciudadanos en el Reino Unido.

“Tenemos sanciones contra el régimen del presidente Putin por una buena razón. Me encantaría saber qué piensa el príncipe Michael que está haciendo al hacer que los valores y estándares del Reino Unido parezcan opcionales”, reclamó un parlamentario.

Cuando Rusia invadió Ucrania este año, el Príncipe Michael devolvió la Orden de la Amistad, que se otorga a las personas que han fortalecido la paz, la amistad, la cooperación y el entendimiento entre Rusia y otras naciones.

La “princesa racista”, hija de un nazi

El hijo de los duques de Kent se casó en 1978 con la entonces baronesa Marie-Christine von Reibnitz, en 1978 después de recibir el permiso del Papa Juan Pablo II, ya que el Papa anterior les había prohibido tener una boda católica.

La baronesa, que adoptó el título de Princesa Michael de Kent, se vio envuelta en un escándalo en 1985 cuando se supo que su padre era miembro del partido nazi.

Dio una entrevista televisiva negando todo conocimiento y describiendo su «profunda vergüenza» por la revelación de que el aristócrata austriaco y alemán Günther von Reibnitz estuvo en las SS durante 11 años, desde 1933 hasta que fue expulsado del partido nazi en 1944.

En 2019, se informó que una empresa propiedad del príncipe y la princesa Michael de Kent, Cantium Services, facturó £ 1,3 millones en tres años, pero no pagó impuestos. Tras esto, a la pareja se le permitió alquilar un lujoso apartamento en el Palacio de Kensington por solo £ 69 (US$85) a la semana.

Además de las críticas sobre el costo de su casa en el Palacio de Kensington, por la que ahora pagan US$ 147.000 al año, en 2012 se supo que el príncipe había recibido casi US$400.000 del controvertido oligarca ruso Boris Berezovsky a través de cuentas en el extranjero.

Una gran filtración de documentos bancarios mostró que la pareja tenía una cuenta bancaria secreta en Suiza, informaciones que han sido sistemáticamente negadas por el matrimonio, que insistió en que la cuenta se cerró en 2009.

En 2005, la pareja volvió a avergonzarse cuando un periodista encubierto los grabó describiendo a la princesa Diana como «desagradable» y diciendo que el príncipe Carlos estaba «celoso» de la popularidad de su ex esposa.

En 2017, la princesa Michael tuvo que disculparse después de ser criticada por usar un broche “blackamoor” en el almuerzo de Navidad en el Palacio de Buckingham, al que asistió la entonces prometida del príncipe Harry, Meghan Markle.

La joyería y el arte de Blackamoor fueron extremadamente populares en el siglo XVIII. Pero ahora se les considera altamente racialmente insensibles y la palabra blackamoor ha sido condenada como un término de abuso para cualquier persona con piel oscura.

Un portavoz de la realeza dijo que la princesa estaba «muy apenada y angustiada» por usar el broche, y agregó que era un regalo que había usado muchas veces antes, sin controversia. «La princesa Michael lamenta mucho y está angustiada que haya causado ofensa», finalizó.

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