Brasil quiere repatriar el corazón del emperador Pedro I para celebrar el Bicentenario

Brasil quiere repatriar el corazón del emperador Pedro I para celebrar el Bicentenario

El gobierno de Brasil, liderado por Jair Bolsonaro, está buscando que la República de Portugal “preste” el corazón del emperador don Pedro I, fallecido en 1834, para que sea parte de las celebraciones por los 200 años de la Independencia de Brasil.

El embajador de Brasil, George Prata, uno de los coordinadores del programa de conmemoración, habló a la Agência Lusa sobre la posibilidad de que el corazón del difunto emperador sea expuesto durante los eventos, que tendrán lugar en septiembre de 2022.

Las negociaciones de Itamaraty con las autoridades portuguesas ya comenzaron e incluso están avanzadas”, aseguró el periódico brasileño Metrópoles.

“La solicitud de Itamaraty ya llegó a los religiosos de Oporto. Pero existe cierta división entre ellos sobre si autorizar o no la transferencia. Los obispos de la Diócesis de Oporto, en un principio, están a favor. El gobierno brasileño ha sido advertido de que no será una negociación fácil”.

El 7 de septiembre de 1822 Brasil fue declarado nación independiente de Portugal y, según cuenta la historia, el emperador don Pedro I (hijo de Juan VI de Portugal y emperador de Brasil) proclamó la liberación del país a orillas del río Ipiranga.

Según los informes, la importancia atribuida a la figura de don Pedro de Braganza generó un inicio de conversaciones entre Brasil y Portugal para que el órgano del monarca fuera «prestado» al país sudamericano durante el período de conmemoración.

El corazón del emperador está protegido y guardado en formaldehído en la iglesia de Nossa Senhora da Lapa, al norte de la ciudad portuguesa de Oporto, pero el cuerpo del monarca permanece en el Parque da Independência, en San Pablo, según lo pedido por el propio Pedro I en su testamento.

La última aparición pública del corazón imperial tuvo lugar durante la grabación de un documental en 2015. Muchos en Portugal creen que la operación del traslado es riesgosa, aunque el período de permanencia del órgano en Brasil sea temporal.

Aunque el Imperio brasileño terminó oficialmente en 1889 con la proclamación de la República, Muchos brasileños reivindican con nostalgia la época «de oro» en que gobernaron Pedro II (1825-1891) y su hija, la princesa regente Isabel (1846-1921), y están convencidos de que países como Noruega, Bélgica, España o Suecia son mucho más avanzados gracias a sus monarcas.

Aunque solo un 10% de los brasileños se pronunciaron por la restauración de la monarquía en una consulta popular en 1993, los herederos del último emperador están convencido de que esa opción sería mayoritaria.

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