El jubileo de platino cerró con una reina Isabel II frágil pero con fervor monárquico renovado


Un gran desfile festivo cerró este 5 de junio las celebraciones por el jubileo de platino de la reina Isabel II, quien pudo hacer una última aparición pública en el balcón del palacio pese a sus problemas de salud.

La monarca, de 96 años, saludó a la multitud al finalizar el imponente desfile final del jubileo, que marcó el cierre de cuatro días de celebraciones por sus 70 años de reinado, todo un récord para la monarquía británica.

El desfile había comenzado con la Banda Montada de la Caballería Doméstica conduciendo el Gold State Coach tirado por ocho caballos a través de la avenida The Mall rumbo al palacio de Buckingham abriendo un espectáculo de música, baile y representaciones teatrales.

El príncipe Carlos y Camila, la duquesa de Cornualles, el duque y la duquesa de Cambridge, sus hijos, la princesa Ana y otros miembros de la familia real presenciaron el momento desde el palco junto a Boris Johnson, el líder opositor Keir Starmer y el alcalde de Londres Sadiq Khan.

Dividido en cuatro partes, el desfile, en que participaron unas 10.000 personas, fue concebido como una representación musical y teatral de la transformación de la sociedad británica desde la llegada de la reina al trono con solo 25 años en 1952.

Siguieron representaciones de la cultura popular de los últimos 70 años, actuaciones de teatro de calle y bailarines que, desde la tradición india de las películas musicales de Bollywood hasta los carnavales del Caribe británico, mostraron la diversidad del país y sus excolonias.

La víspera, durante un gigantesco concierto de rock organizado frente al palacio, la reina hizo una aparición en vídeo cargada de humor junto al célebre osito de animación Paddington, que recordaba el vídeo grabado junto a James Bond -el actor Daniel Craig- para los juegos olímpico de Londres 2012.

Isabel II participó en persona el primero de los cuatro días de grandes festejos nacionales al presenciar desde el palacio de Buckingham una gran marcha militar en su honor y encender, en Windsor, la primera de las antorchas del jubileo.

Sin embargo, la reina estuvo ausente en el servicio de Acción de Gracias celebrado el viernes en la Catedral de San Pablo, tras sentir «un cierto malestar». También se ausentó el sábado de su programada visita al Derby de Epsom.

La salud de la monarca preocupa desde que en octubre los médicos le ordenaron guardar reposo y tuvo que pasar una noche hospitalizada para someterse a pruebas médicas.

Desde entonces, fue remplazada en actos cada vez más relevantes por su heredero, el príncipe Carlos de 73 años, en un progresivo traspaso de funciones monárquicas por una soberana determinada a no abdicar.

En un sombrío contexto social, con una inflación disparada que impone estrecheces a muchos británicos, la división causada por el Brexit y los 180.000 muertos causados por la pandemia, los festejos del jubileo fueron una válvula de escape para la población y una oportunidad para la familia real de volver a encantar al público tras un largo tiempo de turbulencia.

«Nadie realiza pompa, ceremonial y desfiles aéreos como nosotros», escribió The Sunday Times, mientras The Observer calificaba el jubileo como «parte de una larga despedida» de Isabel II, que comenzó el año pasado con el funeral de su marido, el príncipe Felipe.

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