El balcón de Buckingham, vidriera de la historia de la Casa de Windsor, a través de los años

El balcón de Buckingham, vidriera de la historia de la Casa de Windsor, a través de los años

Durante los últimos 180 años, el balcón del Palacio de Buckingham fue el centro de los grandes momentos de la monarquía británica y sus puertas volverán a abrirse el 2 de junio, después de dos años en los que la pandemia obligó a cancelar las pompas reales, para que la reina Isabel II salude a la multitud que celebrará sus 70 años de reina, su jubileo de platino.

Fue la reina Victoria, la primera monarca que habitó oficialmente en Buckingham, quien inauguró esta forma de saludar a sus súbditos en 1851, con motivo de la Exposición Universal, y siete años después, la monarca y su familia reaparecieron en el balcón para la boda de su hija mayor, la princesa Victoria, con el heredero del trono de Prusia.

El 4 de agosto de 1914, la multitud pidió ver al rey Jorge V cuando el Reino Unido acababa de declarar la guerra a Alemania y, cuatro años más tarde, miles de londinenses volvieron a reunirse ante el palacio para vitorear a los reyes tras el armisticio de la Primera Guerra Mundial. Luego vinieron las bodas reales, los jubileos, las coronaciones…

En 1935, la actual reina era una princesa de 9 años, que todavía no sabía que iba a ser reina, cuando saludó a la multitud con motivo del jubileo de plata del rey Jorge V y la reina María, sus abuelos. Dos años después, la princesa volvió al balcón ya como heredera del trono el día de la coronación de sus padres, el rey Jorge VI y la reina Isabel.

El 8 de mayo de 1945, el primer ministro Winston Churchill celebró allí la victoria aliada contra los nazis junto a la familia real y dos años más tarde la princesa Isabel volvió recibir el saludo de la multitud tras su boda con el príncipe Felipe. El día de su coronación, en 1953, la joven reina saludó a las multitudes varias veces llevando la Corona de Estado Imperial en su cabeza.

Algunos se han tomado libertades y atrevimientos, como cuando el príncipe Carlos y la princesa Diana se dieron un beso tras su boda en 1981, copiado después por el príncipe Andrés y Sarah Ferguson (1986), y luego por el príncipe Guillermo y Kate Middleton (2011). Toda la familia estuvo con Isabel II en el balcón en sus jubileos de oro (2002) y diamante (2012).

En su jubileo de platino, la reina Isabel, que tiene dificultades para caminar, podría aparecer en el balcón dos veces después del desfile Trooping the Colour, durante el sobrevuelo de 70 aviones de la Royal Air Force. Aparecerá junto a la línea sucesoria a pleno: el príncipe Carlos, de 73 años, Guillermo, de 39, y Jorge, de 8 años.

En un momento en que se prepara la sucesión, la reina «quiere que el mundo vea latir el corazón de su familia y el futuro de la monarquía», asegura el periódico The Mirror.

Pero para este festejo histórico Isabel II decidió que sólo los miembros de la familia real que «trabajan» para la monarquía puedan salir a saludar a la multitud el jueves, durante el tradicional «Desfile del Estandarte» que abrirá las celebraciones. 

En total, serán 18 personas, muchas menos que en ocasiones anteriores, con motivo de grandes eventos como las bodas reales. Esto excluye al príncipe Enrique y su esposa Meghan, que se distanciaron de la realeza pero viajarán al Reino Unido procedentes de California donde viven con sus dos hijos.

También dejará fuera al príncipe Andrés, tercer hijo de la monarca, privado de cualquier función oficial a raíz de unas acusaciones de agresión sexual a menor en Estados Unidos, de las que se libró en marzo pagando varios millones de dólares a su acusadora. 

Tras dos años complicados para la familia real, el balcón, que se viste de rojo y oro para las ocasiones especiales, no debe ser escenario de ninguna tensión.

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