El día que dispararon a la reina Isabel II en las calles de Londres

El día que dispararon a la reina Isabel II en las calles de Londres

Los extraordinarios eventos ocurrieron el 13 de junio de 1981 y comenzaron con la reina Isabel II encabezando la procesión ceremonial a lo largo de The Mall a caballo. En un instante, Marcus Sarjeant, un joven de 17 años de la ciudad de Kent oculto entre la multitud que vitoreaba a la reina, apuntó con una pistola directamente hacia ella, disparando seis cartuchos de fogueo antes de que la policía lo tirara al suelo.

La reina mantuvo una calma sobrenatural, ofreciendo a su caballo Birmano de 19 años una palmadita tranquilizadora antes de montar “tan fresca como un pepino, como si nada hubiera pasado”, según recordó su ex guardia Alec Galloway. Los informes de la BBC en ese momento dijeron que la monarca “parecía conmocionada por el episodio, pero pronto recuperó la compostura”.

Alec Galloway, entonces de 37 años, y un cabo Lance de la Guardia Escocesa estaban en el lugar. “Escuché unos seis disparos que sabía que estaban cerca de mí. Miré a mi alrededor a la derecha y vi a un pistolero apuntando directamente a la Reina y los disparos se dispararon. Todo sucedió muy rápido. Todo lo que quería hacer era agarrar a este hombre por el pelo y tirar de él por encima de la barrera. Sentí mucha ira cuando lo alcancé. Usé todas mis fuerzas para tirar de él sobre la barrera y tirar la pistola al suelo”, relató.

“Un Joven de 17 años disparó seis balas de fogueo contra la reina de Inglaterra cuando la soberana se dirigía a caballo a la ceremonia de la presentación de la bandera, conocida como el Trooping the colour, que desde 1755 se celebra anualmente en la explanada de Horse Guards, en uno de los confines de St. James’s Park, muy cerca de Downing Street».

«La pistola utilizada por Marcus Simon Serjeant, residente en Folkestone, sur de Ingleterra, no era ni auténtica ni tampoco un juguete. La policía ha descrito el arma como ‘una buena réplica’ que pudo disparar seis balas de fogueo fingiendo seis disparos reales”, informó entonces la prensa.

El relato de los periódicos de la época continúa: “La reina se asustó. Su semblante quedó demudado por unos segundos. Se volvió hacia atrás para mirar a su marido, el príncipe Felipe, y a su hijo, el príncipe Carlos, que montaban sendos caballos a una corta distancia. Pocos minutos antes habían desfilado en carrozas abiertas la reina madre y lady Diana Spencer, acompañada en el carruaje regio por el príncipe Andrés (…).

«El caballo de su majestad, un ejemplar birmano de 19 años, rompió el ritmo de su marcha y saltó un poco alocadamente mientras la reina, a juzgar por los testigos presenciales, se volvió pálida. Superado el susto inicial la soberana, montando de lado, tomó las riendas con las dos manos y consiguió sujetar al caballo. Más de una docena de ‘bobbies’ (soldados) cruzaron la marcha real montada para avalanzarse hacia donde se encontraba el pistolero. Un miembro de la escolta de su majestad rompió el protocolo y se interpuso entre Isabel II y el público que acudió a contemplar el festejo en el primer día primaveral y caluroso del año”.

Tres meses después del tiroteo, el 14 de septiembre de 1981, Sarjeant fue acusado en virtud de la Ley de traición de 1848 y encarcelado durante cinco años. Sarjeant, según quienes le conocieron, era un joven tranquilo y muy activo en la sociedad. Sus pasatiempos incluían coleccionar sellos y mariposas y se decía que tenía un póster de Charles y Diana en la pared de su habitación.

Sus amigos lo describieron además como un hombre tímido, solitario y obsesionado con los asesinatos del presidente John F. Kennedy y John Lennon, el adolescente había escrito en su diario: “Voy a aturdir y desconcertar al mundo entero con nada más que un arma: me convertiré en el más adolescente famoso en el mundo”.

Reflexionando sobre el incidente durante un documental de la BBC de 2016, el príncipe Carlos, quien cabalgaba junto a su madre ese día, dijo: “Es una amazona maravillosa; tiene un trato maravillosa con los caballos. Está hecha de material fuerte, ya sabes”.

Como hacía desde su cumpleaños 17, la reina continuó liderando el desfile con su amado caballo hasta que murió en 1986, año en que no volvió a montar en la ceremonia. En cuanto a Sarjeant, fue puesto en libertad en octubre de 1984 a la edad de 20 años y se le dio una nueva identidad. Escribió cartas a la reina desde la prisión para disculparse, pero nunca recibió una respuesta.