El príncipe Felipe abrió una disputa diplomática entre Reino Unido, EEUU y Japón en los años 80, según documentos desclasificados


Los gobiernos de Japón y Estados Unidos se sintieron “molestos” por el intento del príncipe Felipe de Inglaterra (1921-2021), esposo de la reina Isabel II, de detener una nueva pista de aterrizaje en la década de 1980, según archivos recién publicados en los Archivos Nacionales de Londres.

Los documentos, publicados en noviembre tras la muerte del príncipe en abril, muestran que el primer ministro de Japón, Yasuhiro Nakasone, estaba «preocupado» por la intervención del duque de Edimburgo y que el Departamento de Estado de EEUU temía que el príncipe pudiera poner en peligro todo el proyecto.

Como presidente de World Wildlife Fund International, el príncipe le escribió a Nakasone en 1986 pidiéndole que repensara la nueva pista de aterrizaje en la isla de Miyake, al sur de Tokio, para ser utilizada por aviones de entrenamiento de la Marina estadounidense.

El príncipe instó a Nakasone a «resistirse» al proyecto dado que la isla estaba en un parque nacional y albergaba especies raras de aves. Y Nakasone respondió: «Con el mayor respeto a Su Alteza Real, creo que puede haber varios hechos relevantes que pueden no haber sido adecuadamente señalados a la atención de Su Alteza Real».

El primer ministro le señaló a Felipe que la nueva pista de 2.000 metros sería utilizada por aeronaves civiles, así como prácticas de aterrizaje nocturno por aviones de portaaviones estadounidenses. «La construcción de la pista en Miyake-jima es de vital importancia para mantener la operación efectiva del Tratado de Seguridad Japón-Estados Unidos, que forma parte vital de nuestra política de seguridad nacional», escribió.

Los detalles de la carta del príncipe se filtraron a los medios, para vergüenza de Japón y Estados Unidos”, explicó la agencia nipona Kyodo News, y agregó que los documentos “revelan la exasperación detrás de escena por los comentarios del príncipe y los intentos del gobierno británico de suavizar las relaciones con dos de sus principales aliados”.

Después de publicarse la carta del príncipe, el Ministerio de Relaciones Exteriores se puso en contacto con la embajada británica en Tokio «para expresar la preocupación del señor Nakasone sobre la participación de Su Alteza Real en un asunto que es políticamente controvertido y delicado en Japón», según una carta de el Foreign Office en Londres al secretario privado del príncipe, Brian McGrath.

La embajada trató de explicar que los comentarios del príncipe eran simplemente una opinión personal y no representaban la posición del gobierno británico. Y el Departamento de Estado de EE.UU. le dijo a la embajada británica en Washington que los comentarios del príncipe habían «reavivado el problema» y podrían convertirse en un «importante obstáculo» cuando Japón y Estados Unidos llegaran a un acuerdo sobre la nueva pista de aterrizaje.

Nakasone aseguró al príncipe Felipe que el gobierno procedería con «gran cautela» para proteger la vida silvestre y el parque y, finalmente, en 1989 Estados Unidos y Japón acordaron utilizar una pista en Iwojima -ahora isla de Iwoto- ubicada a 1.300 kilómetros al sur de Tokio, para prácticas de aterrizaje nocturno.