“Je ne regret rien”: la reina Paola de Bélgica se sinceró sobre su turbulenta vida íntima en TV


Bélgica escuchó con asombro a la reina Paola hablar sobre su vida privada por primera vez a sus 84 años. Lo hizo en un documental de la cadena televisiva RTBF, Paola, côté jardin, en el que habló sobre su polémica juventud, su crisis matrimonial con Alberto II de Bélgica y la crianza de sus hijos.

Es tan crítica con los demás como con ella misma. Habla abiertamente y con una honestidad encantadora sobre su vida, incluidos los errores que cometió como esposa y como madre. Y su marido y sus hijos le hablan con la misma naturalidad de reconciliación y perdón”, analizó el canal de TV VTR tras el programa.

No habíamos superado nuestra adolescencia. Los dos éramos muy jóvenes y salimos al mundo sin saber mucho al respecto”, relata la madre del rey Felipe al hablar sobre su noviazgo con el entonces príncipe de Lieja, Alberto, que surgió en las ceremonias de entronización del Papa Juan XXIII en El Vaticano.

Cuando estaba a punto de proponerle matrimonio a la bella y rubia aristócrata italiana Paola Ruffo di Calabria, Alberto de Lieja alquiló un coche para dar una vuelta por Roma y se aseguró de que ella estuviera al volante: “Entonces no me pudo pegar cuando le propuse matrimonio”, dijo el ahora retirado rey, de 83 años.

Su respuesta sorprendió a Alberto: “Déjame pensar por un momento. Puedo estar de acuerdo en casarme contigo, pero ciertamente nunca quiero ser reina”, fue su respuesta. “Han rodado tantas cabezas reales. Mira la Revolución Francesa. No quiero que me corten la cabeza como a la pobre esposa de Luis XVI”, le recordó la joven princesa.

En el documental, Paola ahora admite que fue una broma, pero que con eso indicó que quería un poco más de tiempo para pensarlo y también para conocerse mejor. Apenas unas semanas después se anunció el compromiso real, muy necesario en una familia real cuyo jefe, el rey Balduino, permanecía soltero y sin hijos.

Paola confesó sentirse abrumada cuando llegó por primera vez a Bélgica. Los paparazzi, la veneración masiva de la gente, pero también las estrictas restricciones de la vida en el palacio, le indicaron a “Donna Paola” que era “Su Alteza Real”. Además, tuvo que aprender a hablar francés y holandés: Eso fue muy duro. He hecho esfuerzos increíbles que nadie conoce”, reconoció la reina.

Cuando el rey Balduino se casa con la reina Fabiola, la princesa Paola, que hasta ahora era una joven celebridad, quedó relegada al segundo plano: “Ya no tenía un papel real, a excepción de los niños. Tuve que repensar mi vida”, confesó, al tiempo que reconoció que comenzaban a surgir tensiones en su matrimonio.

Los turbulentos años ‘60: de la pasión a la crisis

Paola y Alberto tuvieron tres hijos, el actual rey Felipe, en 1960, la princesa Astrid, en 1962, y el príncipe Laurent, en 1963, que sufrieron las consecuencias de un matrimonio que se estaba tornando desastroso, según reconoció Alberto II en el documental.

Mi padre era muy estricto y yo lo imitaba, también era muy autoritario con Felipe. Luego hubo un médico que dijo: ‘Tu hijo no está nada bien. Se enfermará si sigues así.’ Mi reacción fue dejarlo ir. Debería haberlo manejado de otra manera. Pero en ese momento renuncié a mi interés por él”, dijo el exmonarca.

Los tres príncipes estaban al cuidado de niñeras y maestros que se encargaron su crianza y educación: “Estábamos en un momento crucial cuando cambió el espíritu de la época. Entonces, los padres jóvenes comenzaban a pasar mucho más tiempo con sus hijos”, dijeron. “Y realmente estábamos en camino al divorcio, si no nos hubiésemos recuperado a tiempo”, agrega Paola.

Es una pena que no podamos hacerlo de nuevo. Ahora entiendo lo importante que es mostrar afecto a tus hijos. Yo también busqué mi camino. No se envejece de la noche a la mañana”, lamentó la reina.

A finales de los años 60 y principios de los 70, el príncipe Alberto comenzó un notorio romance con la baronesa Sybille de Selys Longchamps, casada con un acaudalado industria con quien tuvo una hija, Delphine Böel. La prensa belga, cómplice del palacio, no habló de esta aventura, pero difundió ávidamente una foto en la que Paola caminaba por una playa abrazada a un hombre que no era su esposo.

No me siento culpable por eso”, dijo la reina Paola sin reservas. “Es la imagen de un momento en que realmente no funcionó. Eso fue un poco de un amor egoísta. No volvería a hacerlo en las mismas circunstancias. Pero no me arrepiento de nada”. “Je ne regret rien”, dijo en francés.

No estaba feliz”, dijo Paola en el documental. “Me distancié de todos por un tiempo. Estuve mucho tiempo sola, durante diez años, entre los años 70 y 80. Era muy infeliz y triste. Y estaba ese peligro de divorcio”. Alberto abundó: “Los abogados dijeron: ‘si te divorcias, los niños se quedarán contigo, no con tu esposa’. Yo no acepté eso. Eso no es correcto. Los niños tienen derecho a su madre. Esa fue mi primera reacción, y de ahí vino el resto”.

La reconciliación

Paso a paso llega la reconciliación, vuelven a crecer juntos. “Hay que darle tiempo. Y luego entran en juego otras cosas. Ya no hay prisa, ya no es tan urgente el sexo, hay ternura. Y eso es bueno», dijo Paola.

“Ahora nos regocijamos cuando vemos cuán magníficamente lo están haciendo nuestros hijos, a pesar de que han tenido problemas”, dijo el rey Alberto. “Todos han criado muy bien a sus hijos”.

«Sí, no es ningún secreto, sufrimos», coincid la princesa Astrid, que participó del documental. “Pero amo a mis padres. Y admiro a mi madre. En todos los momentos difíciles, ella fue extraordinaria. Una gran dama, nunca dijo nada malo de nadie que haya conocido, todavía tengo que aprender eso. La amo mucho. Estoy muy apegada a ella, de verdad”.

De niños, por supuesto, fuimos testigos de cosas difíciles, cosas que fueron difíciles para toda la familia”, dijo el rey Felipe, que participó en el programa junto a su esposa, la reina Mathilde. “Todos hemos sufrido mucho. Pero hoy eres feliz. Y eso es una victoria. Realmente tienes que querer eso. Eso es valiente. Y eso no sucede automáticamente. Esa reconciliación y ese perdón, eso es de lo más difícil que hay, pero también de lo más grande”.

“Mi esposo es fantástico”, concluyó la reina. “Él siempre dice: hay que saber reírse de uno mismo”. Y cuando se le pregunta si lo volvería a elegir, responde sin dudar: “Sí. Directamente sí. Porque creo que él es realmente único”.

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