La intrincada técnica que utilizaba la realeza para encriptar sus cartas secretas, al descubierto

La intrincada técnica que utilizaba la realeza para encriptar sus cartas secretas, al descubierto

A principios del año pasado, un equipo de trabajo del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) informó del desarrollo de una técnica de realidad virtual que les permitía mirar las cartas cerradas sin romperlas y dañar el registro histórico.

Ahora, en un nuevo artículo los investigadores expusieron sus nuevos hallazgos, el cual demostró lo popular que era esta práctica entre las cortes europeas.

Qué es el “letterlocking”

En el siglo XVI, mucha de la realeza europea utilizó un intrincado método de plegado de seguridad para compartir sus secretos más importantes. Entre los monarcas prominentes que hicieron uso del llamado «letterlocking» (bloqueo de letras) se encuentran la reina Isabel I de Inglaterra y María Reina de Escocia, según ha revelado una nueva investigación publicada en la revista Electronic British Library Journal.

El término «letterlocking» describe adecuadamente la técnica, ya que los «candados» –en este caso no de metal– eran ingeniosa y hábilmente creados doblando, cortando y enhebrando el papel de las cartas y fijándolo con lacre.

De este modo, el papel se convertía en su propio sobre, lo que impedía su lectura sin romper los sellos o resbalones, proporcionando un medio de seguridad, a prueba de fisgones y espías: para acceder al interior, un espía tendría que cortar el candado, un acto imposible de pasar desapercibido.

El eslabón perdido

Muchos consideran este sistema el eslabón perdido entre las antiguas técnicas de seguridad de las comunicaciones físicas y la criptografía digital moderna. El uso de estas cartas cerradas habría desaparecido en la década de 1830, con la aparición de los sobres de producción masiva y la mejora de los sistemas de entrega del correo, según informó The New York Times.

El proceso de cierre de cartas, que se remonta al siglo XIII, ha sido utilizado Catalina de Médicis en 1570, así como por la reina Isabel en 1573 y María, reina de Escocia, en 1587, horas antes de que su largo esfuerzo por unir Gran Bretaña acabara con su decapitación.

Todo por la seguridad

«Estas personas conocían más de una forma de enviar una carta y eligieron ésta», afirmó Jana Dambrogio, autora principal de un estudio y conservadora de las Bibliotecas del MIT, a The New York Times.

«Había que tener mucha confianza para hacer una cerradura en espiral. Si te equivocabas, tenías que empezar de nuevo, lo que podía llevar horas de reescritura y costura. Es fascinante. Se tomaron muchas molestias para construir su seguridad», agregó.

En su reciente artículo, Dambrogio y su equipo no solo han reconstruido algunos de los métodos de cierre de letras más comunes, sino que también han elaborado una tabla de niveles de dificultad basados en la complejidad de los pliegues y en las técnicas de corte y enhebrado.

Además, los estudiosos sugieren que los diferentes ejemplos muestran cómo el método se utilizaba en la diplomacia. Uno de los principales casos de estudio del nuevo artículo son dos cartas cerradas con llave enviadas por María, reina de Escocia, incluida la que escribió en 1587 justo antes de su decapitación.

Su participación en un complot para asesinar a su prima, la reina Isabel I de Inglaterra, acabó costándole la vida. «Esta noche, después de la cena, se me ha comunicado mi sentencia: voy a ser ejecutada como un criminal a las ocho de la mañana. La fe católica y la afirmación de mi derecho divino a la corona inglesa son las dos cuestiones por las que estoy condenada», se lee en la carta.

«Candado en espiral»

Según los investigadores, esta carta está provista de un candado especial denominado «candado en espiral». Para ello, se recorta una esquina en forma de daga del membrete, pero no se corta, y se pasa varias veces por las hendiduras del paquete de cartas plegado. La cara abierta se «cose» así y la última esquina se pega al anverso con lacre. Quien quiera abrir la carta tiene que romper el candado.

Por otra parte, Dambrogio aseguró que, aunque el nuevo artículo se centraba en las mujeres, los hombres también utilizaban esta técnica, según informa The New York Times. «Todavía estamos en la fase de recopilación de datos», dijo al medio estadounidense. «Harán falta años de estudio», agregó.

Dambrogio espera que sus hallazgos impulsen «nuevos tipos de investigación archivística y permitan examinar de nuevos incluso artefactos muy conocidos». Y no era para menos: hasta hace poco, estas cartas cerradas solo podían estudiarse y leerse cortándolas, lo que a menudo dañaba los documentos históricos.