La reina Sofía cumple 83 años abandonada por su marido pero con una imagen pública sin mancha


Si hay alguien de la familia real de España que ha sido jamás motivo de reproche es la reina Sofía, consorte de Juan Carlos I y madre de Felipe VI, cuyo prestigio tanto en el país como en el extranjero no parece haber sufrido ningún deterioro a causa de los sucesivos escándalos y negocios presuntamente sucios de su cónyuge. “Es una profesional”, dijo una vez sobre ella el propio rey Juan Carlos.

Abandonada por su marido, quien en agosto de 2020 dejó España para vivir en Abu Dhabi, la reina Sofía sigue viviendo en el palacio de La Zarzuela, donde crió a sus tres hijos, y continúa siendo un apoyo para el rey Felipe cuando la monarquía borbónica parecía derrumbarse a sus pies. Y si bien la pandemia limitó sus apariciones públicas, Sofía destacó su presencia en algún que otro encuentro social o familiar, y recientemente se vio a esta reina, madre de rey, hija y hermana de reyes y descendiente de zares y emperadores, recolectando basura de las playas.

Actualmente, la reina emérita sigue vinculada con la Fundación que lleva su nombre, creada en 1977 gracias a un pequeño capital aportado por ella misma y que impulsa proyectos educativos, sanitarios y humanitarios para ayudar a niños, mayores, -inmigrantes y discapacitados en cuatro continentes. Su iniciativa más emblemática es el Proyecto Alzheimer, que desarrolla la mayor parte de sus trabajos de prevención, investigación y tratamiento en un centro abierto en 2007 en Madrid y que logró relevancia mundial.

Doña Sofía nació el 2 de noviembre de 1938 en el palacete de Psykhikó, situado en el barrio Diamantidou de Atenas. Allí vivían sus padres, el entonces príncipe Pablo de Grecia y la princesa alemana Federica de Hannover, nieta del último emperador de Alemania. La pareja se había casado a principios de ese año y se convirtieron en reyes de Grecia en 1947, al fallecer sin descendencia el rey Jorge II, tío de Sofía. Pero pese a su extenso linaje, que reúne sangre real de toda Europa, ella hoy afirma ser “española cien por cien”.

Sofía es la mayor de tres hermanos, hoy octogenarios: en 1940 nació Constantino, el sucesor en el trono y último rey de Grecia tras la caída de la monarquía. En 1942 nació la princesa Irene, la menor de la familia, una eminente pianista que permaneció soltera y pasa la mayor parte del tiempo con Sofía en Madrid, en las Islas Baleares o en Londres.

El rey Pablo murió en 1964 y su viuda, la reina Federica, acusada de haber derrochado el dinero público en el esplendor de la corte y de tener demasiada injerencia en los asuntos de Estado, acabó desprestigiada a los pocos años. La monarquía griega cayó en 1967, cuando Sofía ya estaba casada con Juan Carlos de Borbón y tenía dos hijas, Elena y Cristina. En 1968 nació el príncipe Felipe, actual rey.

La esposa sumisa del popular “rey de las 5.000 amantes”

Desplazada por la popularidad de su marido cuando, a la muerte del general Franco, se convirtió en el rey de España, Sofía se dedicó a la crianza de sus tres hijos y a refundar un papel que el país había olvidado: el de reina consorte. Paralelamente, sufrió los abandonos de su marido, mujeriego como la mayor parte de los reyes borbónicos, al punto de que su líbido llegó a ser considerada un “problema de Estado”, según confesó recientemente el excomisario y exespía José Manuel Villarejo.

En su libro Juan Carlos: el rey de las 5.000 amantes, el exmilitar Amadeo Martínez Inglés afirma que el rey Juan Carlos I sostuvo cientos de relaciones extramatrimoniales. Este autor define al monarca como “adicto al sexo” y describe un “periodo apasionado” entre 1976 y 1994, cuando, según él, el rey se acostó con 2.154 mujeres. “Las más bellas vedettes y las más espectaculares representantes del alto estanding femenino español y extranjero pasaron por su cama de forma más o menos temporal, aunque tampoco despreció a féminas mucho más modestas”, escribió.

En esos años “los reyes de España estaban de moda, se los veía como una pareja moderna, de gran fuerza icónica, aunque casi nadie conocía entonces las tormentas que agitaban su matrimonio”, dijo la periodista Pilar Eyre. “El rey, bronceado, sexy, atlético, elegante… era no solo el rey de España, sino el rey del mundo. Como me dijo un amigo suyo entonces: ‘¡Se le ofrecían todas! ¿Qué con cuántas estuvo? ¡Yo qué sé! ¡Mil quinientas!’”, escribió Eyre en una biografía.

¿Presionó la reina Sofía para que Juan Carlos I se fuera de España?

La abdicación del rey Juan Carlos, envuelto en escándalos que España todavía le reprocha y sobre los que jamás dio explicaciones, dio un vuelco en la vida de la reina Sofía. De consorte sumisa pasó a ser la reina madre y el principal apoyo de su hijo, Felipe VI, cuando tuvo que corregir el rumbo de la Corona antes de que colisionara. El rey destacó “el apoyo permanente y comprometido” de su madre y, en 2017, le expresó su “reconocimiento y admiración” por “el gran ejemplo” brindado y por la «humanidad y compromiso» en su labor por los más desfavorecidos.

El incidente vivido en 2018 en la catedral de Palma de Mallorca a cuenta de un desencuentro con su nuera, la reina Letizia, a raíz de un posado fotográfico con sus nietas Leonor y Sofía, pareció incluso consolidar el favor que Sofía goza de la opinión pública española. Y esto a pesar de que la empresaria alemana Corinna Larsen, “amiga íntima” del rey Juan Carlos, dijo que la reina protagonizó un papel clave en el destierro del exmonarca: Juan Carlos “identificó de forma muy directa a la reina Sofía y que su relación se había vuelto tan disfuncional que era ya hostilidad apenas oculta”.

Según Corinna, el rey emérito “dijo que Sofía sólo se había quedado ahí tanto tiempo para ver a su hijo ascender al trono, y que estaba deseando que Felipe fuera ya rey porque tenía más influencia sobre su hijo que sobre su marido”. “Esas fueron sus palabras precisas. Así que es obvio que tuvo que haber personas que apoyaran sus ambiciones desde dentro”. Este año, Juan Carlos dijo a una escritora francesa que se fue de España “para no molestar a la Corona”: “Sufrí muchas presiones… Algunos están muy contentos de que me fuera”.