Japón

Fact check: qué pasa en la monarquía japonesa cuando una princesa se casa con un plebeyo

Las princesas japonesas lo abandonan todo por amor: jamás vuelven al palacio y llevan una vida como cualquier ciudadano japonés. Eso sí, con una cuantiosa suma de dinero que les permitirá llevar una vida más o menos acorde a sus orígenes.

Según la Ley de la Casa Imperial introducida en 1947, los miembros femeninos de la familia imperial de Japón no tienen derechos de sucesión al Trono del Crisantemo y deben abandonar el palacio si se casan con plebeyos. También deben renunciar a sus títulos, a su estatus imperial y la asignación del Estado que perciben desde su mayoría de edad, cuando comienzan a ejercer actividades de representación.

La princesa Mako, hija mayor de los príncipes herederos y sobrina del emperador Naruhito, y su novio abogado, Kei Komuro, su ex compañero de clase en la Universidad Cristiana Internacional de Tokio, anunciaron en septiembre de 2017 su intención de casarse el año siguiente, pero la disputa financiera surgió dos meses después y resultó en la suspensión de su boda. Komuro se instaló en Nueva York en 2018 para estudiar derecho y regresó finalmente el 27 de septiembre para casarse con la princesa. Pero la princesa, aparentemente consciente de que su compromiso no agrada a la mayoría de los japoneses, renunciará a todos los rituales nupciales que tienen lugar cada vez que un miembro de la familia imperial contrae matrimonio.

De esta forma, la princesa Mako deberá registrar su matrimonio nombre en el registro civil oficial, que se aplica a todos los ciudadanos japoneses excepto a la familia imperial. Eso le permitirá obtener su primer pasaporte, ya que los miembros de la familia imperial no los necesitan. De acuerdo con la ley sobre las finanzas de la familia imperial, la princesa debería recibir un pago de hasta hasta 150 millones de yenes (1,3 millones de dólares) para ayudar a la princesa mantener su alto nivel de vida incluso después de que pierda su estatus cortesano. En medio de la controversia, la princesa de 29 años también expresado su intención de rechazar esa suma de dinero y el gobierno acató su decisión.

La princesa Mako será la tercera mujer de la familia imperial en casarse con un plebeyo desde el matrimonio de su tía, la ex princesa Nori, hermana menor del emperador. La ex princesa, que ahora es conocida con el nombre de Sayako Kuroda, dejó la casa imperial tras su matrimonio en 2005 con Yoshiki Kuroda, un funcionario de planificación urbana del Gobierno Metropolitano de Tokio. Para prepararse para su nuevo capítulo en la vida, la ex princesa Nori aprendió a conducir y a comprar en el supermercado y solo volvió a ser vista en el palacio en la entronizacion de su hermano Naruhito en 2019.

El matrimonio de la princesa Nori fue noticia como el primer caso de matrimonio de una princesa imperial desde 1960, cuando la princesa Suga, la quinta hija del emperador Hirohito y la emperatriz Nagako, se casó con Hisanaga Shimazu. Suga no solo se casó con un plebeyo, sino que también rompió con la tradición familiar al aceptar un trabajo como consultora en la exclusiva tienda “Seibu Pisa” en el Tokyo Prince Hotel. Las bodas imperiales más recientes fueron las de la princesa Noriko, hija del difunto príncipe Takamado, cuando se casó con Kunimaro Senge, un sacerdote principal del santuario Izumo Taisha. Su hermana menor, la princesa Akiko, se casó en 2014 con el plebeyo Kei Moriya, empleado de una empresa naviera Nippon Yusen KK. Ambas princesas recibieron del Gobierno nipón 1 millón de dólares para que pudieran llevar una vida sin necesidades.

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