Mónaco

Alberto II cree que el cuerpo de Joséphine Baker, amiga de Grace Kelly, debería permanecer en Mónaco

La artista franco-estadounidense, figura eminente de la Resistencia antinazi francesa y de la lucha antirracista, está sepultada en Mónaco pero en noviembre será trasladada al Panteón de París.

El príncipe Alberto II de Mónaco recordó la amistad de su madre, la fallecida Grace Kelly, con la artista franco-estadounidense Joséphine Baker, figura eminente de la Resistencia antinazi francesa y de la lucha antirracista. Dijo, además, que el cuerpo de Baker debería permanecer en Mónaco pese a que, por decisión del Gobierno francés, será sepultado en el Panteón de París el 30 de noviembre.

Josephine murió pocos días después de su último concierto, en 1975, por una hemorragia cerebral. Después de la ceremonia en París, fue enterrada en el cementerio de Mónaco en una ceremonia a la que asistió la princesa Grace.

En declaraciones al periódico Nice-Matin, el príncipe Alberto II considera que la sepultura de Baker en el Panteón “es un reconocimiento sumamente importante”, pero es más importante que el cuerpo permanezca en el Principado para poder establecer definitivamente ese vínculo tan fuerte que había entre mi madre, el Principado y Joséphine Baker”.

La princesa Grace preside el entierro de Joséphine Baker en Mónaco (1975)

Baker, nacida en Misuri, Estados Unidos, será la sexta mujer y primera negra en reposar en la necrópolis laica francesa. Procedente de un ambiente muy pobre, se había casado una primera vez a los 15 años, y escapó de su casa con una “troupe” de vodevil de afrodescendientes.

Grace Kelly y Josephine tenían una fuerte amistad, que comenzó en 1951 cuando la futura princesa de Mónaco era una estrella en ascenso de Hollywood. Su primer encuentro tuvo lugar en el glamuroso restaurante Stork Club de Nueva York, en el marco de la visita a EEUU en la que Baker fue nombrada Mujer del Año por la Asociación Nacional para el Avance de las Personas de Color (NAACP).

Irónicamente, la visita de Josephine a Nueva York se vio empañada por un incidente: el personal del Stork Club se negó a atender a la famosa bailarina. Siendo testigo de la escandalosa escena, Grace Kelly abandonó el restaurante con la estrella negra y nunca regresó allí. Después de que Grace se casó con el príncipe Rainiero III, su relación siguió siendo la misma.

Cuando a mediados de la década de 1960 Baker, que había gastado toda su fortuna, se encontró en graves problemas financieron, la actriz Brigitte Bardot y la princesa Grace acudieron personalmente en su ayuda. Bardot la ayudó económicamente y mientras Grace la invitó a vivir a Mónaco, socorriéndola con fondos recaudados en galas benéficas del Principado y ofreciéndole un hogar para toda la vida.

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