Abogado Kei Komuro regresó de EEUU a Japón para casarse con la princesa Mako


Kei Komuro regresó este 27 de septiembre a Tokio desde Nueva York, donde estudió derecho y planea trabajar como abogado, para casarse con la princesa Mako, hija mayor de los príncipes herederos y sobrina del emperador Naruhito de Japón.

Komuro, de 29 años, llegó a Tokio con el pelo largo y recogido “una declaración audaz para los estándares japoneses para alguien que se casa con una princesa de la familia imperial ligada a la tradición”, según reportó la prensa.

La princesa Mako y Komuro, que eran compañeros de clase en la Universidad Cristiana Internacional de Tokio, anunciaron en septiembre de 2017 su intención de casarse el año siguiente, pero la disputa financiera surgió dos meses después y resultó en la suspensión de su boda.

Komuro se instaló en Nueva York en 2018 para estudiar derecho, y esta es la primera vez que regresa desde entonces. El joven y la princesa Mako celebrarán una conferencia de prensa después de su cuarentena de dos semanas, según informaron Kyodo News y otros medios japoneses.

Se espera que la pareja registre su matrimonio en un registro civil de Tokio en octubre y comiencen una nueva vida juntos en Nueva York.

El compromiso dividió a la opinión pública japonesa

La disputa financiera de su madre fue una vergüenza para la familia imperial y dividió a la opinión pública. El padre de Mako, el príncipe heredero Akishino, le pidió a Komuro que le diera una explicación clara y expresó sentimientos encontrados sobre los planes de matrimonio. Muchos japoneses dijeron que el matrimonio debería cancelarse, mientras que otros dijeron que la pareja debería continuar con su romance.

La princesa Mako, aparentemente consciente de que su compromiso no agrada a la mayoría de los japoneses, renunciará a todos los rituales nupciales imperiales y un pago de hasta 150 millones de yenes (1,35 millones de dólares) que tiene derecho a recibir al dejar la familia imperial.

El pago, financiado por los contribuyentes, está destinado a mantener la imagen de los ex miembros de la realeza. Mako sería la primera mujer miembro de la familia imperial desde la Segunda Guerra Mundial en no recibir el pago al casarse con un plebeyo.

La Ley de la Casa Imperial solo permite la sucesión de líneas masculinas. Las mujeres miembros de la familia real deben renunciar a su estatus real cuando se casan con un plebeyo, una práctica que ha resultado en una disminución en el tamaño de la familia real y una escasez de sucesores al trono.

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