Europa

Jorge Romanov y Rebecca Bettarini: “Nuestra boda va a simbolizar la gran historia de Rusia”

"Yo me estoy casando con la mejor compañera de viaje que he encontrado en mi vida. Y la única persona que me soporta y me sigue empujando a ir adelante", dijo el hijo de la gran duquesa María, principal pretendiente del trono zarista.

El gran duque Jorge de Rusia, considerado el heredero de la dinastía Romanov, espera que su boda con la italiana Rebecca Bettarini (Victoria Romanova tras la conversión a la Ortodoxia) el próximo 1 de octubre en la antigua capital imperial, San Petersburgo, sirva de puente entre Rusia y Europa.

“Esta boda es una gran oportunidad para poder abrir Rusia más al mundo”, dijo en una entrevista concedida en su residencia en el centro de Moscú a la agencia Efe.

“Yo me estoy casando con la mejor compañera de viaje que he encontrado en mi vida. Y la única persona que me soporta y me sigue empujando a ir adelante”, dijo el hijo de la gran duquesa María, principal pretendiente del trono zarista.

La entre el gran duque, de 40 años, y Victoria Romanova Bettarini, de 39, será la primera boda de un miembro de la casa imperial en territorio ruso en más de un siglo. “Es un gran honor. ¿Quién hubiera pensado que algún miembro de la familia se casaría en Rusia? Hace 20 ó 30 años no lo imaginaba nadie”, afirma el gran duque.

Victoria dijo que será “una boda tradicional rusa” que tendrá lugar en la Catedral de San Isaac, elección en la que contribuyó la Iglesia Ortodoxa Rusa, la gran abanderada de la monarquía en este país.

“Yo creo que va a simbolizar la gran historia de Rusia y su gran cultura”, resaltó Victoria, que ya se casó civilmente el viernes 24 de septiembre en Moscú.

Victoria Romanova adelanta que en su boda religiosa llevará un vestido italiano con “guiños” al país donde tendrá lugar la ceremonia, como la tiara Lacis de 438 diamantes de la casa Chaumet, una revisión moderna del tradicional kokoshnik (tocado) ruso.

“Que la gente vea no solamente la Rusia de 1800. Anna Karénina y todas esas cosas. Que se vea lo que es hoy Rusia, que es muy diferente de lo que se piensa“, dijo la futura princesa.

La pandemia obligó a los novios a aplazar sus planes, que no se retomaron hasta recibir el visto bueno de las autoridades sanitarias, ya que a la boda han sido invitadas 1.500 personas.

“Nosotros nos queremos y estamos contentos de casarnos. Obviamente no pensábamos que sería una cosa así de grande e importante. Pensábamos que nos casaríamos como todo el mundo”, explicó.

Los novios defienden la necesidad de reparar los lazos entre Rusia y Europa: “Políticamente hablando estamos de acuerdo en que hay puentes rotos. Pero hay puentes en los que podemos trabajar. La cultura, lo social, el cine (…) la cristiandad. Ahí tienes una vía de cooperación”.

El gran duque Jorge ve la dinastía Romanov -derrocada en 1917 y en gran parte ejecutada en 1918- como un “conducto para restablecer un poco las relaciones” con Europa.

Eso sí, siempre “al margen de la política”. La casa imperial mantiene una relación “cordial” con el Kremlin, pero se limita a actividades culturales e históricas.

“A nosotros no nos volverán a pillar haciendo política. Creo que ya lo hemos hecho bastante tiempo. Les toca a ellos”, apunto el gran duque.

Victoria Romanovna, por su parte, cree que la presencia de tantos invitados es una inmejorable ocasión para organizar “un intercambio cultural entre Europa y Rusia” y abrir un diálogo desde Moscú a Bruselas. “Y que por un día no se hable de Rusia por motivos políticos”, remarcó.

Sobre restitución de la monarquía

La familia del último zar, Nicolás II, fue asesinada por los bolcheviques en 1918, más de un año después de que él abdicara del trono tras la Revolución de Febrero.

“La memoria está, pero las heridas se van cerrando. Ya tuvimos la canonización de la familia de Nicolás II. Si eso no es forma de cicatrizar las heridas (…)”, señaló el heredero.

Jorge de Rusia no quiere ni oír hablar de “revisionismo” o “revanchismo”, y ve la misión de los representantes de la dinastía Romanov a imagen y semejanza de la monarquía parlamentaria española. “El mayor embajador de un país es el rey“, opinó.

Ser “la vela” que conserva la memoria, los valores y las tradiciones del pasado imperial, y ejercer de “embajador de buena voluntad” de Rusia, resume su función.

“Si restablecemos o no la monarquía en Rusia es una decisión del pueblo ruso. Yo espero estar a la altura de servir como pueda a mi país, a mi patria”, concluyó.

Monarquias.com / Efe