Europa

Diarios de un astrofísico revelan el gran interés del príncipe de Liechtenstein por los OVNI

El francés Jacques Vallée, considerado una autoridad líder en la investigación de ovnis, relata sobre sus conversaciones con el soberano. “Hay un poder extraterrestre que vigila y controla los esfuerzos de la humanidad para conquistar el espacio”, dijo una vez el príncipe.

El príncipe soberano Hans-Adam II de Liechtenstein cree desde hace muchas décadas que los extraterrestres visitan la Tierra periódicamente y aportó grandes sumas de dinero para la investigación de los OVNI, según revelaron los diarios privados del astrofísico Jacques Vallée, que ofrecen un vistazo al interés de la familia real por los avistamientos de objetos voladores y las teorías de conspiración.

El francés Jacques Vallée, considerado una autoridad líder en la investigación de ovnis, es actualmente una de las pocas fuentes confiables en la investigación de la vida extraterrestre. También un financista del Silicon Valley y cofundador de Arpanet, el precursor de Internet. Sus diarios íntimos, titulados Ciencia Prohibida, proporcionan una detallada y a veces despiadada visión del curioso mundo de la investigación de los ovnis.

Discusiones sobre ovnis y “fenómenos paranormales” en el palacio

Hans Adam II es el príncipe de Liechtenstein desde 1989, aunque en 2004 cedió sus funciones a su hijo, el príncipe heredero Alois.

Los tres volúmenes de los diarios de Vallée comienzan en 1957 y la última edición data de 1999. El príncipe de Liechtenstein aparece principalmente en los escritos dedicados a los años de 1980 a 1990 y en sus páginas el científico francés describe una visita al Castillo de Vaduz en noviembre de 1989: “Almorzamos en un comedor bastante pequeño con la familia: la esposa, la hermana y dos de los hijos del príncipe. El café se sirvió en una sala de estar”, consigna Jacques Vallée. Las discusiones sobre los ovnis y otros “fenómenos paranormales” habrían durado hasta altas horas de la noche.

En sus diarios el científico dice que investigador de ovnis llamado Dick Haines le informó sobre una conversación que mantuvo con Hans Adam II en la que este último le dijo que había observado un ovni desde los jardines del castillo y que el objeto volador había desaparecido detrás de los árboles y había volado en dirección de Suiza. El príncipe también le dijo directamente a Vallée que su interés en los ovnis provenía del hecho de que su tía había visto uno en Múnich en los años 50. Un primo del príncipe también habría tenido un encuentro con un ovni, según escribió Vallée en 1989.

“Hay un poder extraterrestre que vigila y controla los esfuerzos de la humanidad para conquistar el espacio”

Según Jacques Vallée, el príncipe Hans Adam II, de 75 años, patrocinó la investigación internacional sobre ovnis durante décadas, manteniendo un estrecho contacto con personas como Robert Bigelow, magnate dueño de una empresa aeroespacial, a quien encargó un estudio de US$ 200.000 para determinar cuántos estadounidenses habían sido abducidos por extraterrestres. Gran parte de este patrocinio real se destinó a Estados Unidos y se dedicó a reuniones de investigadores y estudios.

Según los diarios de Vallée, Hans-Adam II también quería investigar el fenómeno de los ovnis para encontrar nuevas fuentes de energía y propulsión porque el soberano cree que los ovnis vienen de planetas distantes y son controlados por extraterrestres tecnológicamente muy avanzados. “Hay un poder extraterrestre que vigila y controla los esfuerzos de la humanidad para conquistar el espacio”, según una cita del príncipe recogida por Jacques Vallée. El príncipe agregó que “parece también que una raza de extraterrestres genéticamente degenerados visita la Tierra para secuestrar a seres humanos sanos y poder curarse”.

El príncipe Hans-Adam II vive ahora en Viena y enviudó en agosto de la princesa Marie, tras 54 años de matrimonio. En 2004, el soberano confió a su hijo, el príncipe hereditario Alois, el ejercicio de los derechos soberanos principescos, pero sigue siendo jefe de Estado de Liechtenstein. Desde entonces, se consagra a la gestión del patrimonio familiar, que, según la revista de negocios Bilanz, se estima entre 9 y 10.000 millones de francos. Si hubiera podido elegir su profesión, probablemente se habría convertido en físico o arqueólogo, según declaró al periódico Liechtensteiner Vaterland el pasado mes de noviembre.

Monarquias.com / Con información de Swiss Info / NY Times