Historias

Así fue la huida de las joyas de la reina María Antonieta durante la Revolución Francesa

A medida que avanzaba la Revolución Francesa, la reina colocó los brazaletes en un cofre de madera que envió al embajador y amigo personal de Austria, el conde Mercy-Argenteau, en Bruselas en 1791. Dos años después fue guillotinada en París.

Dos barazaletes de diamantes que pertenecieron a la reina María Antonieta de Francia (1755-1793), se subastarán muy pronto por un valor estimado en 3,5 millones de euros. Las impresionantes joyas, que están compuestas por 112 diamantes, estaban entre las pocas posesiones que la reina logró enviadas retirar de Francia antes de que ella y su esposo, el rey Luis XVI, fueran capturados durante la Revolución Francesa. Después de que el rey Luis XVI y su esposa fuera ejecutados en 1793, las joyas llegaron a manos de su hija mayor, Madame Royale María Teresa, que fue exiliada a Gran Bretaña. A su muerte, en 1851, su colección de joyas se dividió entre sus tres sobrinos y sobrinos, los condes de Chambord y la duquesa de Parma y hoy uno de sus descendientes, cuyo nombre no trascendió, las ha puesto a la venta.

La reina María Antonieta nació archiduquesa de Austria como hija del emperador Francisco I y la emperatriz María Teresa de Austria en 1755. Se casó con Luis XVI en 1770 a la edad de 14 años.

María Antonieta compró los barazaletes por 250.000 libras en 1776, dos años después de su coronación, pagándolas en parte con piedras preciosas de su colección personal y con fondos proporcionados por su marido. Los documentos personales del rey Luis, fechados en ese momento, dicen: “Para la reina: pago inicial de 29.000 libras por las pulseras de diamantes que compró en Boehmer”. A medida que avanzaba la Revolución Francesa, la joven reina empezó a preparar un plan de escape para que sus tesoros se salvaran de ser expoliados por los revolucionarios. De esta forma, colocó los brazaletes en un cofre de madera que envió al embajador y amigo personal de Austria, el conde Mercy-Argenteau, que vivía en Bruselas, en 1791.

A medida que avanzaba la Revolución Francesa, la reina colocó los brazaletes en un cofre de madera que envió al embajador y amigo personal de Austria, el conde Mercy-Argenteau, en Bruselas en 1791. Dos años después fue guillotinada en París

El diplomático mantuvo bajo llave la caja hasta que la reina María Antonieta fue juzgada por traición y guillotinada el 16 de octubre de 1793 en La Bastilla de París. El emperador Francisco II de Austria, hermano de la reina, ordenó más tarde que se abriera el cofre y se hiciera un inventario de los artículos que había dejado. Las joyas que contenía el tesoro de María Antoieta fueron entregadas a Madame María Teresa, que tenía entonces 17 años y era la única sobreviviente de la familia de Luis XVI. La niña había sido tomada prisionera en el Temple de París en agosto de 1793 con sus padres, su hermano, el delfín y su tía, Madame Elisabeth; pero cuando fue liberada todos los que la acompañaron ya habían sido ejecutados.

Madame Royale María Teresa, única hija sobreviviente de Luis XVI y María Antonieta, fue liberada en un intercambio de prisioneros y llevada al lugar de nacimiento de su madre en Viena en 1795.

María Antonieta había intentado huir de París a Varennes con su familia en junio de 1791, pero fueron capturados y puestos bajo arresto domiciliario, tres meses antes de haber enviado secretamente las joyas al conde Mercy Argenteau. Más tarde el rey y la reina fueron encarcelados en el Temple y la monarquía reemplazada por la Convención Nacional en 1792. El nuevo régimen declaró a Luis XVI culpable de traición y fue guillotinado el 21 de enero de 1793, seguido más tarde por su esposa, ejecutada el 16 de octubre de 1793. Un año más tarde el conde Argenteau abrió el cofre de la reina y entregó todas las joyas a Madame Royale, que acababa de ser liberada. La joven había conseguido su libertad en un intercambio de prisioneros y llevada al lugar de nacimiento de su madre en Viena en 1795. En un retrato de Antoine-Jean Gros, pintado en 1816, aparece con un par de brazaletes de diamantes notablemente similares a los que recibió de su madre.

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