Efemérides

Hace 57 años: Constantino II y Ana María protagonizaron la última gran boda real en Grecia

Siete monarcas reinantes, sus consortes y más de 100 príncipes y princesas, incluidos el príncipe Felipe de Inglaterra, asistieron a la boda real el 18 de septiembre de 1964. El Arzobispo de Atenas ofició en la Catedral Metropolitana la ceremonia, última pompa real antes de la caída de la monarquía.

El 18 de septiembre de 1964, seis meses después de su ascensión, el rey Constantino II de Grecia se casó con la princesa Ana María de Dinamarca en lo que se describió en ese momento como “la más radiante boda de la realeza ateniense”. El joven monarca, de 24 años, había ascendido al trono meses antes, a la muerte de su padre el rey Pablo. Desde hacía varios años estaba enamorado de la hija de los reyes daneses y su abrupto ascenso al trono obligó a anunciar anticipadamente el compromiso.

Constantino y Ana María, quienes eran primos a través de sus tatarabuelos, la reina Victoria de Inglaterra y el rey Christian IX de Dinamarca, se habían visto por primera vez en 1959 cuando el entonces heredero del trono griego acompañó a sus padres en una visita de estado a Dinamarca. Por entonces la princesa tenía solo 13 años y era la tercera en la línea sucesoria al trono danés después de sus hermanas mayores, la actual reina Margarita II y la princesa Benedicta.

El heredero griego y la princesa danesa se volvieron a encontrar en 1961, en la boda de los duques de Kent, y un año más tarde Ana María fue invitada como dama de honor en la boda de la hermana mayor de Constantino, la princesa Sofía, con Juan Carlos de Borbón. Ese mismo año, Constantino le pidió matrimonio durante un encuentro en Noruega y, aunque el rey de Dinamarca negó dar su consentimiento porque consideraba que su hija era demasiado joven, finalmente cedió bajo la condición de que primero terminara sus estudios y cumpliera los 18 años.

La boda, fijada para 1965, se adelantó a septiembre de 1964 debido a la muerte del rey Pablo: Constantino II era muy joven y apenas tenía como heredero presunto a su primo, el príncipe Miguel de Grecia. En una región tan convulsa y en medio de una crisis con Chipre que llevó a Grecia al borde de la guerra con Turquía, y mientras se desarrollaban serios problemas políticos en el país, Constantino II necesitaba casarse para tener un heredero que diera solidez a su reinado. La reina madre, Federica de Hannover, se encargó de que las bodas fueran esplendorosas, lo que tuvo un impacto negativo en la población.

Más de 1.200 personalidades llegaron desde todas partes del mundo a Atenas, entre ellos los reyes de Noruega y de Tailandia, el duque de Edimburgo y los príncipes de Mónaco. La ceremonia de matrimonio, bajo los rituales ortodoxos, se celebró en la Catedral Metropolitana Ortodoxa Griega de Atenas y fue dirigida por Chrysostomos II, arzobispo de Atenas y Toda Grecia. De ella participaron como damas de honor las princesas Ana de Inglaterra, Cristina de Suecia, Irene (hermana de Constantino), Margarita de Rumania, Clarissa de Hesse y Tatiana Radziwill. Como portadores de las coronas ceremoniales oficiaron Harald de Noruega, Carlos Gustavo de Suecia, Carlos de Inglaterra, Miguel de Grecia y Alejandro de Yugoslavia, entre otros jóvenes príncipes solteros de Europa.

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