Efemérides

Hace 190 años, el impopular Guillermo IV fue coronado rey de Inglaterra

Ocurrió el 8 de septiembre de 1831. No hubo un banquete de coronación, como se acostumbraba, ya que el rey decidió que era demasiado costoso.

Hace 190 años, el 8 de septiembre de 1831, fueron coronados el rey Guillermo IV y la reina Adelaida, tíos y antecesores de la reina Victoria de Inglaterra. La ceremonia tuvo lugar en la Abadía de Westminster, cuyas puertas se abrieron a las 4 de la mañana para acoger a la vasta cantidad de invitados. A las 10.15 horas salió el cortejo de la coronación del Palacio de St. James, con el rey vestido con uniforme de almirante y la reina con un traje blanco y dorado. El cortejo real llegó a las 11 y la extensa ceremonia finalizó a las 15.00 horas. No hubo un banquete de coronación, como se acostumbraba, ya que el rey decidió que era demasiado costoso.

Nacido en 1765, Guillermo (duque de Clarence) fue el tercer hijo de Jorge III y la reina Carlota. Tuvo una carrera naval, sirvió en el relevo de Gibraltar y estuvo destinado en las Indias Occidentales y Nueva Escocia, pero cuando llegó su momento de ocupar el trono -ya que su hermano mayor Jorge IV murió sin descendencia- Guillermo era uno de los hombres más impopulares de la familia real. Ridiculizado por todos, la corte, el gobierno y hasta su familia, fue considerado el más maleducado, irritante y vulgar de los reyes ingleses y llegó a su coronación a los 65 años tras toda una vida dedicada exclusivamente al juego, la comida, la bebida y las mujeres.

Durante su juventud el duque de Clarence se enamoró de una actriz llamada Dorothy Jordan, con la que tuvo la escandalosa cifra de diez hijos ilegítimos, y nunca demostró interés en sus obligaciones reales hasta que, ya en los cincuenta, notó que estaba muy cerca del trono. A los veinte años envió desde Alemania una desagradable carta a su hermano en la que se quejaba desesperadamente de la falta de mujeres con las que mantener relaciones y decía que se vería forzado a “poner a una mujer cualquiera de la ciudad contra la pared o a tomar una en medio de un desfile”.

Coronation of King William IV and Queen Adelaide, Westminster Abbey, London, 1831. (Photo by The Print Collector/Print Collector/Getty Images)

En la misma carta, el joven príncipe brindaba “por Inglaterra y por todas las muchachas de Westminster, al menos por aquellas que no me abofetearon ni me pegaron la sífilis…”. En 1818, el Parlamento lo convenció de dejar a su amante para casarse con una princesa y tener hijos. La elegida fue Adelaida de Sajonia-Meiningen, a la que un contemporáneo definió como “sin dudas la mujer más fea de sus dominios”. Se casaron en el palacio de Kew el 13 de julio de 1818 con la bendición de la reina Carlota.

Cuando llegó el momento de su coronación, en 1830, Guillermo IV era un hombre obeso con frecuentes estallidos de ira. Bebía sin límites y eructaba en los banquetes de Estado. Durante mucho tiempo había sido ridiculizado por todos (la corte, la nobleza, su familia incluso), y todos se reían a sus espaldas con el apodo que se le había impuesto: “Coconut”, por la forma ovalada de su cabeza. La reina Adelaida no tuvo hijos sobrevivientes (su única hija, Isabel Georgiana de Clarence, había fallecido a la edad de cuatro meses), por lo que el 20 de junio de 1837, al fallecer Guillermo, fue su sobrina la heredera de la corona. La princesa Victoria reinaría durante los siguientes 64 años.

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