Inglaterra

Prima aventurera de la reina Isabel II, primera persona en cruzar a pie el Mar de Aral

Rosie Stancer, de 61 años, caminó 16 kilómetros por día durante 17 días, cruzando el impresionante lago seco que se encuentra entre Kazajstán y Uzbekistán.

La británica Rosie Stancer, prima de la reina Isabel II de Inglaterra, se ha convertido en la primera persona en cruzar el Mar de Aral a pie. La aventurera, de 61 años, caminó 16 kilómetros por día durante 17 días, cruzando el impresionante lago seco que se encuentra entre Kazajstán y Uzbekistán, se informó.

Ha sido increíblemente desafiante”, dijo Stancer a través de un portavoz. “Temperatura fuera de lo común y terreno realmente desafiante”.

Rosie Stancer es nieta de Lady Rose Constance Bowes-Lyon (1890-1967), hija del conde de Strathmore y dueña de una belleza legendaria que rechazó más de dos docenas de propuestas matrimoniales antes de casarse con William Leveson-Gower, 4º conde de Granville en 1916.

Lady Rose era una de las hermanas mayores de Lady Elizabeth Bowes-Lyon, esposa del rey Jorge VI y madre de la reina Isabel II. Rosie, que en un momento vivió con su madre en un apartamento “de gracia y favor” en el Palacio de Kensington, insiste en que es “solo una prima” de la reina, pero que existe una estrecha conexión.

Dedicada profesionalmente a las relaciones públicas, Stancer jamás se resistió a hacer paracaidismo desde un avión o a realizar el primer bungee jumping de Gran Bretaña. Su primera expedición en 1997 se produjo después de que escuchara un programa de radio sobre una empresa que planificaba para mujeres en el Polo Norte.

En 2003 esquió sola hasta el Polo Sur, arrastrando un trineo más del doble de su peso corporal por más de 960 km. Cuatro años más tarde, durante su expedición al Polo Norte, Rosie se cortó dos dedos de los pies con una navaja cuando la congelación amenazó con arruinar su viaje. Luego los vendó rápidamente y caminó sobre sus muñones durante otros 83 días y 650 km, en temperaturas de menos 50 grados.

En 2018 cruzó el desierto de Taklamakan de 950km de ancho en el oeste de China, conocido como el “Mar de la Muerte” por sus interminables dunas onduladas. La aventurera y otras mujeres exploradoras (dos chinas y una británica) caminaron durante diez semanas de 10 a 12 horas al día acompañadas de una caravana de 20 camellos bactrianos cargados con comida, ropa de cama, kits de desalinización y equipo de investigación a través de la arena.

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