“Me siento robado por la realeza”: Por qué se quejan los visitantes de los jardines del palacio de Buckingham


Cuando el Palacio de Buckingham, sede oficial de la familia real británica en Londres, anunció la apertura de sus jardines a los visitantes, la venta de entradas alcanzó de inmediato una demanda “abrumadora”: hasta 6.000 personas compraron tickets para disfrutar de un picnic la “belleza y la tranquilidad de este oasis amurallado”.

Sin embargo, según reportó este domingo (15 de agosto) el periódico The Sunday Times, muchos turistas han quedado “decepcionados después de descubrir que algunas zonas de los jardines están prohibidas” y, además, dicen haber tenido que enfrentar largas colas para entrar, exhibiciones de flores “aburridas” y céspedes “muy salvajes”. “Me siento robado por la realeza”, dijo un visitante al periódico.

Los visitantes de los jardines del palacio se volcaron al sitio web TripAdvisor, que recoge comentarios y críticas de destinos turísticos de todo el mundo, para comentar su experiencia. Un visitante escribió: “¡Cuidado con esta estafa completa! Pagué £ 16,50 por el acceso a los jardines solo con la esperanza de descansar, ver hermosas flores y árboles. Lo que experimenté fue primero una larga cola para el control de seguridad y luego ver un pedazo de césped rodeado de mayordomos de pie observando cada uno de sus pasos y cuerdas que segregaban el resto del jardín”.

Este pequeño fragmento del parque al que tienes acceso se puede caminar fácilmente en 10 minutos y no hay nada interesante que ver allí”, comentó el visitante. “Ni siquiera puedes sentarte en la orilla del lago para observar la vida silvestre debido a estas cuerdas en todas partes. Estoy muy decepcionado y me siento robado por la realeza”. Otra persona describió la visita como una “pérdida de tiempo y dinero”.

Muchos también criticaron el tamaño del área que se puso a disposición del público. “Los jardines son una pérdida de tiempo y dinero. Grandes porciones acordonadas. Tarda menos de 1 hora en moverse. También café y pasteles caros”, se quejó un usuario de TripAdvisor, donde a pesar de las críticas negativas, el palacio de Buckingham tiene una calificación de 4.5 estrellas, de 5.

La reina Isabel II abrió las puertas de su exuberante jardín, escondido tras infranqueables muros colmados de alambres, el pasado 8 de julio para recibir a curiosos que quieran pasearse por los caminos de este particular oasis verde de más de 15 hectáreas. Excepcionalmente, esta llanura abandonará hasta septiembre toda solemnidad y protocolo para rendirse a los pícnics de visitantes deseosos de comer a la sombra del palacio y del millar de árboles que presiden su jardín.

El jardín de Buckingham no conoce el barullo urbano. Una alta frontera herbácea de más de 150 metros de largo lo mantiene lejos de todas las miradas y adorna el paisaje con una cuidada variedad de plantas. Entre esta abundancia, destacan dos imponentes plataneros, plantados por la reina Victoria junto con el príncipe Alberto, que abren paso a un sendero custodiado por una restaurada casa de té originaria de 1939.

Más de 60 especies de aves, como gansos, patos, cisnes, garzas y cormoranes, encuentran refugio cada año en la isla central del estanque, accesible a través de dos puentes que el príncipe Alberto, esposo de la reina Victoria, demandó construir para poder cruzar a alimentar a los pájaros. Desde hace unos años, esta pequeña isla también alberga cinco colmenas, que producen alrededor de 230 tarros de miel anuales para su uso en varios menús de las cocinas reales.

Cuando Isabel II está en palacio, los jardineros crean cada lunes un ramo con estas flores para colocarlo en el escritorio de la monarca, tan aficionada a las rosas que pidió plantar varias en un punto estratégico para admirarlas desde su ventana.

Monarquias.com / The Sunday Times / EFE