Los emperadores de Japón rezan por la paz en el 76º aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial


Espero que los estragos de la guerra nunca más se repitan”, dijo el emperador Naruhito de Japón al participar junto a la emperatriz Masako de una ceremonia organizada por el Gobierno este domingo (15 de agosto) para recordar los 76 años de la rendición nipona que puso fin a la Segunda Guerra Mundial

El ceremonial, al que suelen acudir cada año unas 6.000 personas, contó apenas con unos 200 participantes debido a la pandemia de Covid-19. Cuando el reloj marcó el mediodía, tanto los asistentes como grupos de personas en diversos puntos del país guardaron un minuto de silencio en memoria de los más de 3 millones de personas que perdieron la vida en el escenario asiático del conflicto.

Analizando el largo período de paz de la posguerra, reflexionando sobre nuestro pasado y teniendo en cuenta los sentimientos de profundo remordimiento, espero sinceramente que los estragos de la guerra nunca más se repitan”, expresó el emperador Naruhito durante su discurso pronunciado en el acto.

“Junto a nuestro pueblo, rindo ahora mi más sincero homenaje a todos aquellos que perdieron la vida en la guerra, tanto en los campos de batalla como en otros lugares, y rezo por la paz mundial y por el continuo desarrollo de nuestro país”, agregó el monarca, el primero nacido después de la guerra.

La ceremonia se llevó a cabo en el Nippon Budokan, con la asistencia de alrededor de 185 personas, la más baja registrada desde que el gobierno comenzó a realizar el evento en 1963. Allí, los emperadores Naruhito y Masako observaron un momento de silencio para los aproximadamente 2,3 millones de militares y 800.000 civiles que murieron en la guerra, incluidos los muertos en los bombardeos atómicos estadounidenses de Hiroshima y Nagasaki.

En los días finales de la guerra, el 14 de agosto de 1945, en medio de la consternación por el primer bombardeo atómico de la historia, el emperador Hirohi­to (abuelo de Naruhito) anunció en la ra­dio que Japón aceptaba las exigencias de la Conferencia de Potsdam y se ren­día sin condiciones. Meses después, el emperador Hirohito renunció a su legendaria divinidad y reinó hasta su muerte en 1989.

Monarquias.com / DW / Japan Times