Suecia

La cuna real del siglo XIX resurgirá en bautismo del príncipe Julian de Suecia

Construida en 1826 para el futuro rey Carlos XV, los niños de la familia real suelen ser recostados en ella después de sus bautismos.

El bautismo del príncipe Julian, octavo nieto de los reyes de Suecia, volverá a reunir a la familia real en el castillo de Drottningholm, a las afueras de Estocolmo, el próximo 14 de agosto. Y aunque reducida por las pandemia de Covid-19, la ceremonia revivirá algunas de las más arraigadas tradiciones bautismales de la monarquía sueca.

Una de las joyas de la ceremonia será la cuna del rey Carlos XV (Karls XV Vagga), sobre la cual se recostará al pequeño príncipe Julian durante la recepción que tendrá lugar después del bautismo en la pequeña iglesia de Drottnigholm.

La cuna dorada comenzó a construirse antes del nacimiento del príncipe Carlos (el futuro rey Carlos XV) en 1826 según un modelo del arquitecto de la corte Per Axel Nyström. La cuna fue utilizada como cuna diaria para el príncipe y sus hermanos, los príncipes Gustavo y Oscar.

La tradición real de recostar los príncipes recién bautizados en la cuna de Carlos XV comenzó en 1830, en el bautismo de la princesa Eugenia –hija menor del rey Oscar I y de la reina Josefina– y se mantuvo hasta el bautismo de la hija menor de los actuales monarcas, la princesa Madeleine, en 1982.

Con el nacimiento de los nietos de los actuales monarcas, la tradición regresó y la cuna de Carlos XV volvió a verse en los bautismos de la princesa Leonore (2014), del príncipe Nicolás (2015), del príncipe Oscar (2016), y de los príncipes Alejandro (2016) Gabriel (2018), hermanos mayores de Julian. Por ser una futura reina, la princesa Estelle fue recostada tras su bautismo sobre la cuna de Carlos XI, construida en 1655.

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