Justicia búlgara reconoce que el Palacio Vrana es propiedad del ex rey Simeón II y su hermana


El Tribunal Supremo de Casación de Bulgaria decidió esta semana, tras un extenso litigio judicial, que el Palacio Vrana, en las cercanías de Sofía, es propiedad legítima del último rey búlgaro, Simeón II, y su hermana, la princesa María Luisa.

Se trata del primer caso en el que los jueces fallan a favor del exmonarca, de 84 años, informó la prensa búlgara. Años anteriores, el Tribunal Supremo había rechazado el reclamo del rey Simeón II contra el Estado búlgaro por la propiedad del parque y el Palacio Tsarska Bistritsa.

La oficina de prensa del exrey dijo que desde las demandas sobre la propiedad de las propiedades reales, Simeon II no ha comentado las decisiones de un tribunal búlgaro y siempre ha tratado el trabajo del poder judicial con respeto. “Como siempre, la Familia Real implementa todas las decisiones de manera oportuna, independientemente de su naturaleza, ya sea que estén a favor o no”, dijeron en un comunicado.

Nacido en 1937 y coronado rey tras la temprana muerte de su padre, Simeón II reinó durante la Segunda Guerra Mundial hasta 1947, cuando se abolió la Monarquía en Bulgaria y la nueva República enajenó “sin ninguna compensación” todas sus propiedades.

Simeón II -quien fuera primer ministro del país entre 2001 y 2005- inició en 2008 batallas judiciales para recuperar la posesión sobre varios palacios -el de Tsarska Bistritsa y Sitnyankovo- y 1.650 hectáreas de tierras incautadas por los comunistas tras la caída oficial de la monarquía en 1946.

En 2012 Simeón II y María Luisa perdieron la batalla judicial por la propiedad de un palacio en Krichim, en el centro del país después de que la Justicia decidiera que no tenían derecho a la propiedad sobre el palacio y sus tierras, ubicadas en una zona montañosa.

Se trata de un viejo complejo de caza que además del edificio, una residencia que antes del golpe de Estado comunista de 1945 servía de alojamiento a los monarcas cuando salían de cacería, cuenta también con tierras agrícolas y bosque sobre una superficie total de 37 hectáreas.

El argumento del tribunal, la última instancia que se pronuncia sobre este caso, es que el complejo fue construido y mantenido por una institución estatal y, como tal, recibía recursos del presupuesto del Estado.

El año pasado, la Corte Suprema de Casación finalmente dictaminó que el Palacio Tsarska Bistrica era propiedad de Sajonia-Coburgo-Gotha.

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