Mónaco

Un noble demandó a Francia por ayudar a apartar a su familia del trono de Mónaco hace 100 años

Louis de Vincens de Causans, descendiente del príncipe del siglo XVIII Honorato III de Mónaco, reclamó ante la justicia que Francia le pague 351 millones de euros por una presunta maniobra diplomática encubierta que en los años 1920 privó a su familia del trono monegasco.

El aristócrata francés Louis de Vincens de Causans, descendiente del príncipe del siglo XVIII Honorato III de Mónaco, reclamó ante la justicia que Francia le pague 351 millones de euros por una presunta maniobra diplomática encubierta que en los años 1920 privó a su familia del trono monegasco.

El conde de Causans, de 47 años, dice que un tribunal francés señaló su intención de escuchar su afirmación de que a su familia le negaron sus derechos al trono después de que la hija de una lavandera fuera adoptada por el príncipe Luis II de Mónaco (1922-1949) para ser su heredera, a instancias de los políticos parisinos.

Causans es bisnieto de Aynard Guigues de Moreton, décimo marqués de Chabrillan (1869-1950) y nieto de la princesa Honorina de Mónaco.

La demanda inicial del conde Causans fue desestimada en 2019 por el tribunal administrativo de París, que dijo que no había podido probar su ascendencia real. Su segunda demanda, que incluye un informe de un genealogista, tuvo mayor éxito, según su abogado Jean-Marc Descoubes, citado por el periódico francés Le Parisien.

El príncipe Luis II, bisabuelo del actual soberano Alberto II, nunca se casó pero para asegurar que el trono monegasco no cayera en manos de sus parientes alemanes adoptó a la que era una hija natural suya, hija de una lavandera de Tanger. La niña, Charlotte Louvett, se convirtió entonces en la princesa Carlota de Mónaco, duquesa de Valentinois.

La demanda inicial del conde Causans fue desestimada en 2019 por el tribunal administrativo de París, que dijo que no había podido probar su ascendencia real.

Sin esta jugada, que según el conde Causans contó con el apoyo silencioso del gobierno de Francia, la corona de Luis II debió ser heredada por los descendientes de la princesa Florestine de Mónaco (1833-1897), hija de Florestan I, casada con el duque alemán Wilhelm von Urach, miembro de una rama secundaria de la familia real de Württenberg.

Se alega que el conde von Urach renunció a sus derechos al trono de Mónaco en 1925 a favor de su primo Aynard Guigues de Moreton, décimo marqués de Chabrillan (1869-1950) y descendiente de la princesa Honorina de Mónaco, quien reclamó su derecho al trono en detrimento de la adoptada princesa Carlota. Su pretensión fue heredada finalmente por su tataranieto, el conde Causans.

(Monarquias.com / Le Parisien / The Times)