Historias

Los 200 años de Louis Vuitton, el “empaquetador de maletas” de la emperatriz Eugenia

Provenía de una familia pobre y le tocó hacer diversos trabajos en el camino, hasta que llegó a la capital francesa, centro de la corte napoleónica, a los 16 años.

Hijo de molineros y analfabeto, Louis Vuitton llegó a París con los bolsillos vacíos. Con habilidad y estilo, revolucionó las maletas y fue contratado por la corte de los emperadores franceses Napoleón III y Eugenia. Nacido el 4 de agosto de 1821 en un pueblo del departamento francés de Jura, partió hacia París contra la voluntad de su padre, a pie. Provenía de una familia pobre y le tocó hacer diversos trabajos en el camino, hasta que llegó a la capital francesa, centro de la corte napoleónica, a los 16 años.

En París, el adolescente aprendió a leer y a escribir para convertirse en aprendiz del respetado fabricante de maletas Romain Marchéal. Louis no tardó en demostrar su talento, fue apreciado por su excepcional destreza, al punto de ser contratado por Eugenia de Montijo como empaquetador exclusivo de maletas. En 1854, a la edad de 33 años, creó su propio negocio: ahí nace la marca “Louis Vuitton Malletier”.

EL EMPERADOR NAPOLEÓN III Y SU ESPOSA ESPAÑOLA, EUGENIA DE MONTIJO.

Desde el principio, creó bienes de lujo nobles que correspondían al espíritu de la época. Como empaquetador de maletas en la corte de Napoleón III había visto cómo se guardaban los poderosos vestidos y sombreros en pesadas cajas con tapas curvas. Louis Vuitton optó entonces por diseñar elegantes maletas apilables en su propio taller: sus productos tenían tanta demanda que el francés invirtió en una fábrica en Asnières, un suburbio de París, solo cinco años después de fundar la marca. Al principio empleó a 20 personas, más tarde a 225.

Gracias al apoyo de la emperatriz Eugenia, el ascenso de Vuitton fue meteórico. Vuitton ideó para la clase alta accesorios para picnic, camas plegables, portasombreros, maletas con cajones o la primera maleta-armario que permitía transportar hasta veinticinco vestidos sin que se arrugasen. Tener una maleta Louis Vuitton era una señal de estatus social, y entre sus clientes destacaron la reina Victoria de Inglaterra, la reina Isabel II de España y su hijo Alfonso XII.

(Monarquias.com / Efe / Deutsche Welle)