Holanda

Holanda busca espacio para los futuros entierros reales porque la cripta está “casi llena”

La iglesia de Delft, que alberga los difuntos de la Casa de Orange desde el siglo XVI, se está reorganizando para permitir que las futuras generaciones sean enterradas allí. La iglesia de Breda se ofrece como alternativa.

La bóveda real de la Nieuwe Kerk (iglesia nueva) de Delft, que alberga los restos de todos los monarcas de Holanda y los príncipes de la dinastía Orange-Nassau casi no tiene espacio para que más miembros de la familia real neerlandesa sean sepultados allí. Y mientras avanzan a paso lento los trabajos de los arqueólogos para conseguir espacio, una histórica iglesia de la ciudad de Breda se ofrece como alternativa.

¿Dónde serán sepultados los reyes de Holanda y sus sucesores? Lo que para la casa real podría ser un problema, no lo es para el arquitecto Charan Rozendaal, quien ha trabajado hasta el último detalle para que la familia real sea sepultada en el futuro en la Grote Kerk de Breda, a 75 kms. de La Haya.

A Rozendaal se le ocurrió un diseño para su proyecto de graduación para el entierro de los difuntos reales en Breda después de que, en 2004, el periódico Trouw informara que la bóveda real de Delf estaba “casi llena” tras los entierros de la reina Juliana y el príncipe Bernardo ese año.

IGLESIA NUEVA DE DELFT (NIEUWE KERK)

Para solucionar el dilema y crear más espacio, los 46 ataúdes reales que alberga la cripta se trasladaron bajo tierra en 2013. “Pero eso no es posible de forma indefinida”, alegó Rozendaal en declaraciones al diario BN.

El primer entierro real (el de Guillermo de Orange en 1584) no fue en realidad en la bóveda real de Delft, sino en el coro de la iglesia. Entre 1614 y 1623 se completaron el monumento y la bóveda funeraria real, que se encuentra debajo del mausoleo de Guillermo y a la que se accede mediante una escalera. Solo los miembros de la familia real pueden descender a la cripta.

IGLESIA NUEVA DE DELFT (NIEUWE KERK)

A lo largo de los siglos, la bóveda funeraria ha sufrido pequeñas ampliaciones y renovaciones. La entrada a la cripta está en la parte delantera del coro y está cubierta por una gran lápida, en la que está tallado el escudo de armas de Oranje-Nassau y, en latín, el texto: “Aquí Guillermo I, el padre de la patria, espera la resurrección”.

También hay una entrada más pequeña junto al mausoleo, que está cerrada por una pesada tumba de piedra azul con el escudo de armas de la Casa de Orange-Nassau.

Desde el entierro de Guillermo de Orange en 1584, casi todos los miembros masculinos de la Casa de Orange-Nassau han descansado con sus consortes en la bóveda de Nieuwe Kerk. Todas las princesas de la Casa de Orange-Nassau que se casaron en otras casas reales no fueron enterradas en Delft, con la excepción de las princesas Catalina y Luisa, que fallecieron solteras.

La Grote Kerk de Breda abre sus puertas a la familia real

GROTE KERK DE BREDA

Numerosos ancestros de la familia real holandesa están enterrados en la Grote Kerk de Breda, desde el conde Engelbrecht I de Nassau (fallecido en 1442) hasta Anna van Buren, la primera esposa del príncipe Guillermo de Orange, considerado el patriarca de la dinastía. Incluso su hija María está sepultada en la iglesia de Breda.

Si los españoles no hubieran ocupado Breda, el mismo Guillermo de Orange también habría sido enterrado en Grote Kerk después de su muerte en 1584”, declaró Rozendaal. Cuando el príncipe asesinado, Breda estaba dominada por España, por lo que el denominado Padre de la Patria holandesa fue enterrado en Delft, una práctica que adoptaron sus descendientes.

Rozendaal cree que el hecho de que la cripta real de Delft esté casi al tope es una “excelente oportunidad” para “volver a tener las ceremonias funerarias reales en el futuro donde todo empezó en el siglo XV: en Breda”. Y recuerda que entre los títulos que tiene el rey Guillermo Alejandro se encuentra el de Señor de Breda.

GROTE KERK DE BREDA

Rozendaal ideó un plan detallado, desde la procesión fúnebre real hasta una bóveda funeraria subterránea en el lado sur de la iglesia. A esa capilla no solo se accede por unas escaleras desde el Grote Kerk, sino también a través de un edificio público que Rozendaal propuso realizar en el otro lado, donde aún se encuentra un restaurante.

Allí, imagina el arquitecto, podría haber espacio para exposiciones de cultura e historia, pero también un paso subterráneo con una capilla privada donde la familia real podría despedirse de su familiar fallecido con total intimidad. Rozendaal tenía una carta con la iniciativa lista para ser enviada al palacio, pero llegó la crisis del Covid-19. Por lo pronto, la directora de la iglesia, Marieke Wiegel, simpatiza con la iniciativa y el Archivo Municipal de Breda dijo que les gustaría ayudar en investigación histórica.

La iglesia de Delft busca espacio para los muertos reales

Mientras tanto, la iglesia de Delft asegura que hay mucho espacio para las próximas generaciones de la casa de Orange-Nassau. “La reforma es necesaria porque la cripta está casi llena. Realmente solo hay una opción para el espacio adicional requerido: excavar el suelo debajo del deambulatorio sur de la iglesia”, dijo el periódico Algemeen Dagblad.

Sin embargo, hay un área bajo la Nieuwe Kerk que adoran los arqueólogos. Según ellos, hay innumerables vestigios de la historia temprana de la ciudad de Delft”, dijo el citado periódico, que remarcó la necesidad de realizar los trabajos con la mayor minuciosidad posible para evitar que se pierdan piezas de valor histórico. “Los arqueólogos no descartan la posibilidad de que se encuentren ataúdes y bóvedas funerarias debajo de la tumba de Guillermo de Orange”, se afirma.

La obra demandará 2 millones de euros más de los previsto, admitió el gobierno. La mayor parte de este sobre costo (1,6 millones de euros) correrá a cargo del gobierno, lo que eleva la contribución total del gobierno a 3,6 millones de euros, mientras la Casa Real aportará 300.000 euros.

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