Historias

Quién es quién en la realeza: Mswati III, el “Rey León” de Eswatini

El último monarca absoluto del África es el sexagésimo séptimo hijo de Sobhuza II y se encuentra en el poder desde que cumplió 18 años.

Mswati III, quien reina sobre Eswatini (ex Swazilandia) desde 1986, ha continuado la línea del reinado de su padre como monarca absoluto. Nacido en 1968 como el príncipe Makhosetive, era uno de los casi 300 hijos que se adjudican al rey Sobhuza II, quien reinó durante más de ocho décadas. Después de la muerte del rey, en 1982, el Gran Consejo de Estado eligió al príncipe de 14 años para ser el próximo rey y lo envió a estudiar al extranjero mientras dos de las reinas viudas sirvieron como regentes.

Mswati asistió a la Sherborne School del Reino Unido antes de que lo volvieran a llamar para ascender al trono a la edad de 18 años, en medio de una escandalosa disputa entre las reinas viudas Dzeliwe y Ntombie, con lo que se convirtió en el monarca reinante más joven de su tiempo. Armado con una educación en una escuela privada británica, Mswati III regresó a Swazilandia y fue coronado como el “Rey León” en 1986. Su madre fue proclamada como la “Gran Elefanta”, un papel que le confiere gran poder en la corte y las decisiones políticas.

Las tensiones aumentan en el pequeño reino del Sur de África: continúan las protestas a favor de la democracia, a las que el rey denominó como “satánicas”.

Desde entonces, Mswati III demostró ser un gobernante extravagante y autoindulgente, haciendo alarde de un estilo de vida excesivo, mientras que más del 65% de sus súbditos vive con menos de 1,25 dólares al día y el desempleo alcanza récords increíbles. En 2009, la revista financiera Forbes lo incluyó como uno de los miembros de la realeza más ricos del mundo, con un tesoro personal de 200 millones de dólares, una cifra que él ha cuestionado.

El rey de una nación de alrededor de 1,3 millones de habitantes -que exporta azúcar, concentrados de refrescos y algodón- controla el parlamento y nombra ministros en el país sin salida al mar rodeado por Sudáfrica y Mozambique. El presupuesto destinado al rey, su inmensa familia (más de una docena de esposas y una treintena de hijos) no se debate en el parlamento, ya que las autoridades creen que tales discusiones se considerarían un desafío al monarca.

Eswatini, que se conocía como Swazilandia hasta 2018, ha sido gobernada por el rey Mswati III desde 1986. El rey en la nación de alrededor de 1,3 millones de habitantes controla el parlamento y nombra ministros en el país sin salida al mar rodeado por Sudáfrica y Mozambique. Eswatini exporta azúcar, concentrados de refrescos y algodón.

En 2014, el parlamento asignó $ 61 millones para el presupuesto familiar anual del rey, quien es dueño de varios automóviles de lujo, según publicaciones que no se difunden en su país. Cuando Mswati cumplió 50 años en 2018 y llevaba un reloj valorado en 1,6 millones de dólares y un traje con cuentas de diamantes, un informe del Banco Mundial estimó que el 63% de sus súbditos vivía por debajo del umbral de pobreza y el 29% vivía por debajo del umbral de pobreza extrema.

En 2011 viajó a la boda del príncipe Guillermo en un jet privado que le costó a sus súbditos US$700 mil. Un año después, repitió el viaje para asistir al Jubileo de Diamante de la reina Isabel II, lo que costó a los contribuyentes de Swazilandia US$794.500 dólares. A finales de 2012, compró su primer jet privado, estimado en US$17 millones, y recibió su segundo jet privado más recientemente, un Airbus A340-300, que supuestamente cuesta US$30 millones.

El rey Mswati III es el sexagésimo séptimo hijo de Sobhuza II —que gobernó durante 82 años— y la reina Ntombi, y se encuentra en el poder desde que cumplió 18 años en 1986.

Estos extravagantes gastos se produjeron justo cuando el Fondo Monetario Internacional criticaba a Swazilandia por desviar dinero que debería haberse utilizado en educación y salud a otros gastos. Paralelamente, organizaciones de derechos humanos han criticado ferozmente el duro gobierno de Mswati III y sus fuerzas de seguridad han sido acusadas de ejecuciones extrajudiciales, arrestos arbitrarios, detenciones y torturas.

Se acusa al gobierno de Mswati III de monitorea las comunicaciones privadas, las redes sociales, las reuniones públicas y especialmente vigilar y aplacar las críticas al rey. Según Human Rights Watch, las enmiendas a la Ley de Orden Público permiten enjuiciar a los críticos de la monarquía o del gobierno y, en caso de condena, recibir una multa de US$770, dos años de prisión o ambos por incitar al “odio” o “desprecio” contra el patrimonio cultural y tradicional.

Según las organizaciones, en nombre del rey el gobierno reprime a la oposición no oficial, a los sindicalistas, a los medios de comunicación y los grupos de la sociedad civil están aumentando en los últimos años y estallaron de ira semanas atrás con violentas protestas callejeras a favor de la democracia. Entonces, decenas de manifestantes murieron a manos de las fuerzas de seguridad y se denunció que la policía y el ejército utilizaron fuerza excesiva, incluida munición real, para hacer frente a los manifestantes.

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