Dos allegados al príncipe Hamzah de Jordania condenados a 15 años de cárcel por “sedición”


Un tribunal de Jordania condenó a 15 años de prisión a dos ex altos cargos acusados de intentar derrocar al rey Abdallah II en favor de su hermanastro, el príncipe Hamzah bin Hussein. El príncipe, sin embargo, no fue juzgado y la cuestión se resolvió dentro de la familia real después de que jurara lealtad al rey y “permanecerle fiel”.

El juicio se celebró a puerta cerrada desde el 21 de junio en el Tribunal de Seguridad del Estado, en Amán, y examinó los casos de Basem Awadalá, antiguo jefe de la oficina real, y Sheriff Hassan bin Zaid, primo lejano del rey, acusados de haber participado en el complot.

Basem Awadalá es una figura controvertida en el país. Fue ministro de Finanzas y Planificación, muy cercano al rey de Jordania. En 2006 dirigió el gabinete del rey y un año después se convirtió en jefe de la Corte Real. En 2008 dimitió de su cargo tras ser muy criticado por su presunta injerencia en temas políticos y económicos polémicos.

Los hombres, que se declararon inocentes, fueron declarados culpables de “incitación [a la acción] contra el régimen político del reino” y por “actos que pueden poner en peligro la seguridad de la sociedad” así como por “sedición”.

Según la sentencia del juez militar Mowaffaq Al-Masaeed, Awadalá y Bin Zaid, “vinculados por una amistad que se remonta a 2001, eran portadores de ideas hostiles al régimen político del reino y a la persona de Su Majestad el Rey Abdallah”.

Según se detalla en la sentencia judicial, los dos condenados habían preparado un “plan criminal con el objetivo de provocar el caos y la discordia en la sociedad jordana y difundir un discurso de odio contra el régimen político”.

“Ambición personal”

Hamzah, hijo del fallecido rey Hussein y la reina Noor, fue nombrado príncipe heredero en 1999 pero el rey Abdallah II -hijo de otra esposa de Hussein- lo destituyó del cargo en 2004 para designar a su propio hijo.

En un video publicado por la BBC el 3 de abril, el príncipe Hamzah, de 41 años, acusó a las autoridades de su país de “corrupción” e “incompetencia”. Ese día afirmó que se hallaba bajo arresto domiciliario por su presunta participación en un «complot» y negó estar involucrado. Al día siguiente se procedió al arresto de 18 personas implicadas en este intento de “socavar la seguridad y la estabilidad de Jordania”.

Según el acta de acusación de 13 páginas, el príncipe Hamzah “estaba decidido a cumplir su ambición personal de gobernar, y eso violando las costumbres y la Constitución hachemitas”. El ex príncipe heredero habría pedido ayuda a Arabia Saudita para ello a través de Awadalá y Bin Zaid, estrechamente vinculados al reino saudita.

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