El duque de Aosta fue sepultado junto a las tumbas de sus padres en Superga


Un mes después de su muerte, ocurrida el pasado 1 de junio, el cuerpo del príncipe Amadeo de Saboya, duque de Aosta y pretendiente al trono de Italia, fue enterrado en la Basílica de Superga, en Turín. El féretro, cubierto por la corona real, tuvo lugar en la Cripta Real, junto a los padres del duque, Aimone de Saboya y la princesa Irene de Grecia.

Su última voluntad era ser enterrado junto a su padre y su madre”, dijo el príncipe Aimone, el único hijo varón del fallecido y ahora nuevo duque de Aosta.

La ceremonia de entierro fue oficiada por monseñor Antonio Vigo, almirante y capellán de la Marina italiana, y a ella asistieron la duquesa viuda de Aosta, Silvia Paternò di Spedalotto, ademaś de los hijos del duque, Bianca, Aimón y Mafalda con sus respectivas familias. Asistieron, además, miembros de las familias reales de Habsburgo y Borbón, así como la princesa María Gabriella, única representante de la rama rival de la Casa de Saboya e hija del rey Umberto II.

Mi padre sirvió a Italia en continuidad, que es lo correcto y hermoso”, dijo el nuevo duque de Aosta. “Estoy feliz de que lo llevemos a Superga, que es el lugar donde descansa la familia Saboya. Mi padre había pedido venir aquí y, aparte de la tristeza del momento, estoy feliz de hacer esta ceremonia, que fue de gran valor para él”.

En su homilía, monseñor Vigo recordó que “su nacimiento significó que él era un príncipe, miembro de una dinastía que escribió la historia de Europa e hizo la unidad de Italia. Pero nacer miembro de una casa real -añadió- no abre a un destino fácil: el profundo sentido del servicio fue el protagonista de su vida”.

Y prosiguió: “Los honores e insignias recibidos le han recordado a lo largo de su vida su compromiso de fidelidad y lealtad tanto a la dinastía como a la República. No es fácil encontrar y mantener su rol y rango en un régimen republicano, cuando se desciende del linaje que anteriormente reinó sobre el mismo territorio y sus poblaciones durante siglos».

«Fue leal a su rey en el exilio por todas las obligaciones del estado de príncipe de Saboya y es ha sido leal a la República Italiana según el juramento prestado en su nombramiento», finalizó monseñor Vigo antes de la sepultura.

Monarquias.com