La emperatriz Farah de Irán, epicentro de unas controvertidas memorias de su curadora de arte


Donna Stein, ex curadora del Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, acaba de publicar un muy controvertido libro sobre el tiempo que pasó trabajando para la Secretaría Privada de la emperatriz Farah Pahlevi de Irán, entre 1975 y 1977, por el que ha recibido elogios y críticas a partes iguales.

Farah Pahlevi, la esposa del fallecido shah, fue elogiada como una de las mujeres más glamorosas de su época, recnocida como la “Jackie Kennedy del Medio Oriente” y amiga de personalidades como Salvador Dalí y Andy Warhol. Pero muchos están divididos sobre el legado de Farah, de 82 años, y la consideran una “María Antonieta moderna” que representó los peores excesos del régimen imperial antes de la revolución de 1979.

En su libro de memorias The Empress and I: How an Ancient Empire Collected, Rejected, and Rediscovered Modern Art, Stein, de 78 años, detalla su tiempo trabajando para el Secretariado Privado de Su Majestad Imperial entre 1975 y 1977, y en él afirma que sus colegas masculinos se robaron el crédito por su trabajo y que ella fue en gran parte responsable de algunas de las adquisiciones más importantes de la emperatriz y su gran proyecto, el Museo de Arte Contemporáneo de Teherán (TMoCA).

Durante su tiempo como emperatriz consorte, Farah se interesó activamente en promover la cultura y las artes en Irán. A través de su patrocinio, se crearon y fomentaron numerosas organizaciones para promover su ambición de llevar el arte iraní histórico y contemporáneo a la prominencia tanto en Irán como en el mundo occidental.

Bajo su dirección, el museo de arte moderno de Teherán adquirió casi 150 obras de artistas como Pablo Picasso, Monet y Andy Warhol. Fue durante este tiempo que Stein afirma que ella personalmente presionó al jefe de gabinete para adquirir el Centro Amarillo No. 2 de Mark Rothko (1954); Hombre reclinado con escultura de Francis Bacon (1961); y Roto Broil de Roy Lichtenstein (1961).

Según Tatler, con su nuevo libro Stein también enfureció a antiguos colegas por atribuirse el mérito de la histórica adquisición por parte del museo de Still Life with Japanese Woodcut (1889) de Paul Gauguin. En el prólogo, escribe: “Como era una extranjera que trabajaba en gran parte en secreto, mi papel de liderazgo en la formación de la Colección Nacional nunca ha sido plenamente reconocido”. Ella sostiene que sus superiores iraníes masculinos “se apoderaron audazmente del crédito por mis elecciones estéticas … así que finalmente escribí La Emperatriz y yo para corregir el registro”.

Stein relata que comenzó a sospechar que otros se estaban atribuyendo el mérito de su trabajo y, después de que el primo de la emperatriz, Kamran Diba, fuera nombrado director de TMoCA, sintió que su reputación se deterioraba rápidamente. Sin embargo, los críticos han puesto en duda sus afirmaciones, y algunos cuestionan por qué su nombre no se ha registrado en los documentos del museo. Finalmente, Stein fue expulsada del palacio bajo acusaciones de soborno que, según ella, eran falsas.

Quién es la emperatriz Farah Pahlevi

Farah Diba nació en octubre de 1938 en Teherán, en el seno de una familia de clase alta. A finales del siglo XIX, su abuelo había sido un consumado diplomático, que se desempeñó como embajador persa en la corte de los Romanov en San Petersburgo, Rusia. Su padre era un oficial de las Fuerzas Armadas Imperiales de Irán y se graduó de la prestigiosa Academia Militar Francesa en St. Cyr.

Cuando su padre murió cuando ella tenía solo 10 años, la familia quedó en graves problemas económicos y se vio obligada a mudarse de su villa en el norte de Teherán a un apartamento compartido con uno de sus tíos. Antes de su muerte, el padre de Farah inculcó en su hija el amor por la lengua y la cultura francesas y ella pronto puso estudiar en la Escuela de Italiano de Teherán antes de trasladarse a la Escuela Francesa Jeanne d’Arc y más tarde al Lycée Razi.

Al terminar sus estudios en el Lycée Razi, Farah Diba se interesó por la arquitectura en la École Spéciale d’Architecture de París Según AllThatIsInteresting, sus compañeros de clase la describieron como una “trabajadora que estudiaba hasta bien entrada la noche”. En esa época como estudiante en el extranjero, fue invitada a reunirse con el sha Mohammed Rezah Pahlevi en la embajada de Irán en París en 1959.

Farah solo tenía 21 años cuando comenzó su noviazgo con el monarca, de 40 años. El shah diría más tarde: “Supe tan pronto como nos conocimos … que ella era la mujer que había estado esperando tanto tiempo, así como la reina que mi país necesitaba”. Como joven reina de Irán, la boda de Farah en diciembre de 1959 fue objeto de mucha curiosidad y recibió la atención de la prensa mundial.

El estilo, el encanto y el apoyo a las artes de Farah la llevaron a ser apodada la “Jackie Kennedy del Medio Oriente”, al tiempo que Rezah Pahlevi presionaba al país para que adoptara una modernización secular de orientación occidental, permitiendo cierto grado de libertad cultural. El “rey de reyes” creía que el velo reprimía a las mujeres y prohibió el hiyab, concediendo a la mujer el derecho al voto mientras un número cada vez mayor se unía a la fuerza laboral.

Bajo el reinado de Rezah Pahlevi (1941-1978), los iraníes disfrutaron del lujo de nuevos colegios, universidades y bibliotecas, las escuelas secundarias son gratuitas para todos y se amplió el apoyo económico a los estudiantes universitarios. Sin embargo, la determinación del Sha de mostrar un frente cada vez más liberal y moderno al mundo y la prohibición de las prendas religiosas frustró a los tradicionalistas en Irán.

Bajo su reinado hubo una censura generalizada de la prensa, se reprimió la disidencia política, y la represión de los comunistas e islamistas llevó a muchos a ser encarcelados y torturados. La gente vivía con miedo a la policía secreta imperial, la SAVAK, que reprimía a la gente para que no se pronunciara contra la monarquía.

La revolución iraní de 1979 derrocó al sha, quien murió 18 meses después a causa del cáncer en Egipto. Farah permaneció en el país durante dos años antes de volar de regreso a los Estados Unidos, donde se instaló en Maryland. Ahora divide su tiempo entre Maryland y París. Sus dos hijos menores, el príncipe Alí y la princesa Leila, se suicidaron debido a que nunca pudieron soportar la depresión causada por el exilio.

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