Europa

Viejas cartas de Umberto II de Italia avivan las divisiones por la herencia de la Casa de Saboya

Según el semanario italiano "Oggi", Umberto II envió unas cartas a su único hijo en las que le instaba a que abandonara la relación con una campeona de esquí, a la que el rey consideraba inapropiada como esposa del heredero de la dinastía. De otra forma, lo retiraría de la sucesión.

El último rey de Italia, Umberto II, amenazó con excluir a su hijo Víctor Manuel de la sucesión designando heredero al duque de Aosta, informó el semanario italiano “Oggi” al publicar en exclusiva cartas de la Casa de Saboya.

Las cartas demostrarían cómo el último monarca, exiliado en Cascais, estaba tan preocupado por las vicisitudes sentimentales de su hijo (primero comprometido con Dominique Claudel y luego con la esquiadora Marina Doria) que pensó en excluirlo de la sucesión y declarar heredero a su sobrino Amadeo de Saboya-Aosta, fallecido el pasado 1 de junio.

Según “Oggi“, Umberto II envió unas cartas a su único hijo en las que le instaba a que abandonara la relación con la campeona de esquí, a la que el rey consideraba inapropiada como esposa del heredero de la dinastía.

“Usted corre el riesgo de ser excluido de cualquier derecho de sucesión como jefe de la Casa de Saboya y reclamar el Reino de Italia”, le advertía el exrey a su hijo, titulado príncipe de Piamonte, en una carta fechada en julio de 1963. “Por tanto su título quedará reducido a la situación de ciudadano particular y todos los derechos pasarían inexorablemente a mi sobrino Amedeo Duque de Aosta”.

Tras la muerte del duque de Aosta, el hijo de Víctor Manuel, el príncipe Manuel Filiberto, invervino a través de las redes sociales defendiendo la herencia de su padre: Emanuele Filiberto comentó las palabras de su abuelo de la siguiente manera: “Todo el mundo sabe perfectamente que el rey Umberto II escribió esa carta en 1960 mucho antes de que mi padre conociera a mi madre … Su Majestad nunca dio seguimiento a lo que había escrito”.

“Basta de tonterías, es hora de acabar de una vez; ¡Dejemos de hacer hablar a los muertos y respetemos su descanso!”, dijo Manuel Filiberto, quien ahora libra una batalla abierta contra su primo Aimon de Saboya, nuevo duque de Aosta, por la jefatura de la casa real. “El rey mi abuelo reconoció, inequívocamente, en mi padre al futuro Jefe de la Casa Real de Saboya, con mi madre a su lado durante su último encuentro con los italianos en Francia”, sentenció.

“Mi abuelo quería a mi padre ya mi madre a su lado, frente a todos, como un gesto fuerte y decisivo de pacificación, como un sello indeleble de su elección para la continuidad dinástica”, sostuvo el príncipe Manuel Filiberto.

Para demostrar que Umberto II aprobaba el matrimonio de sus padres, el príncipe publicó una carta de 1983, hasta ahora nunca vista, en la que los albaceas del fallecido rey -Charles-Guibert d’Udekem, el exrey Simeon II de Bulgaria y el landgrave Moritz de Hesse- indican que los herederos del rey “reconocen al príncipe Víctor Manuel, jefe de la Casa Real de Saboya”. La carta lleva la firma de la reina viuda del rey, María José de Bélgica, y sus hijas María Gabriela y María Beatriz.