Belgica

Hace 60 años: el día que el Papa Juan XXIII anunció el embarazo de la reina Fabiola de Bélgica

La sociedad belga quedó conmocionada, entre la alegría y la incomodidad, y los periódicos reprocharon al rey Balduino el haber anunciado la buena nueva en Roma y no en Bruselas.

La gran tragedia en la vida del rey Balduino de Bélgica y su esposa española, la reina Fabiola, fue el no haber podido tener hijos. En la década de 1960, la reina perdió cinco embarazos, con lo que no pudo lograr su propósito de dar un heredero al rey.

La reina Fabiola nunca pudo olvidar las veces en que los belgas estallaban de júbilo cuando el palacio anunciaba que esperaba un hijo, para después dar lugar a la tristez. “Yo misma perdí cinco hijos. Algo se extrae de esta experiencia. Durante mis embarazos siempre tuve problemas pero, al final, encuentro que la vida es buena”, diría la reina muchos años más tarde.

La primera esperanza de maternidad surgió en París, en mayo de 1961, cuando Balduino y Fabiola fueron recibidos por el General De Gaulle. Una noche, tras asistir a la ópera, la reina sintió náuseas y todos supieron que estaba embarazada.

El secreto fue muy bien guardado hasta el 7 de junio, cuando el rey Balduino y la reina Fabiola se reunieron en El Vaticano con el Papa Juan XXIII. La pareja pidió al pontífice que rezara por el niño que esperaban y, al final de la audiencia, Juan XXIII dijo a la prensa con mucha alegría: “¡Creo poder decirles que la corte de Bélgica aguarda un feliz acontecimiento!”

La sociedad belga quedó conmocionada, entre la alegría y la incomodidad, y los periódicos reprocharon al rey Balduino el haber anunciado la buena nueva en Roma y no en Bruselas. El incidente diplomático fue rápidamente extinguido por un lacónico comunicado de prensa del Palacio, que especificaba que “el tan esperado evento no se llevaría a cabo este año”.

En 1962, volvió a anunciarse que la reina esperaba un hijo, pero tras los estudios de rigor los médicos establecieron que la vida de Fabiola correría serio peligro si volvía a quedar embarazada: sólo existía una posibilidad entre diez de que este segundo embarazo se complete y solo una de cada veinte de que la reina sobreviviera al parto. Finalmente el niño nació muerto.

En julio de 1966, el Papa Pablo VI anunció la feliz noticia del nuevo embarazo de la reina, quien ingresó de urgencia en Hospital Saint-Jean días después. En medio de tanta preocupación, surgieron en la prensa rumores de abdicación e incluso de repudio de parte del rey. Un año más tarde, cuando Fabiola tenía 40 años, sufrió un aborto espontáneo.

Fue el rey Balduino quien supo resumir el destino que era suyo: “Entendimos que al no tener hijos propios, nuestro corazón era más libre para amar a todos los niños”.

Monarquias.com