María Teresa de Luxemburgo: “La vida en la realeza es exigente, requiere dedicación y hacer las cosas sin quejarse”


La vida dentro de la realeza es “exigente” y no todo lo que reluce es oro, admitió la gran duquesa María Teresa de Luxemburgo en una entrevista para el programa “Good Morning America” de la cadena estadounidense ABC.

Entrevistada en el Castillo de Berg, la esposa del gran duque Enrique habló sobre la “responsabilidad particular” de pertenecer a una familia real, y agregó: “Es una vida de renunciar a su libertad, es una vida de compromiso con tu país, y especialmente de servicio”.

Consultada sobre la renuncia del príncipe Harry y la duquesa de Sussex a la familia real británica, María Teresa no dudó en hacer saber sus pensamientos: “Tienen que entender lo que tienes que renunciar y lo que tienes que ofrecer. Uno podría estar tentado a pensar que ser parte de una familia real se reduce a alfombras rojas, tiaras y cosas hermosas. Pero puedo decirte eso cuando usar una tiara durante cinco horas en una cena de estado, te da un gran dolor de cabeza. Ese es el otro lado de la realidad”.

La existencia de los miembros de la realeza “es una vida exigente, que requiere más dedicación y hacer las cosas sin quejarse”, reflexionó la gran duquesa. “Eres un símbolo. Estás ahí para todos. Estás siempre al servicio de todos y disponible para todos”, recordó la sobernaa.

María Teresa Mestre, de 65 años, nació en La Habana, hija de banqueros cubanos que tuvieron que exiliarse al inicio de la revolución castrista. En 1980 se comprometió con el príncipe Enrique, al que había conocido en la Universidad de Ginebra, y con quien tuvo cinco hijos. En 2000, ambos se convirtieron en los monarcas.

Durante la entrevista, la gran duquesa también habló de que su familia cubana era su “columna vertebral” y recordó su primer encuentro con Enrique: “Me dije a mí misma, lo peor que puedes hacer es enamorarte de un príncipe heredero. Es un problema”, dijo riendo.

“En el momento en que lo vi, eso fue todo”, agregó María Teresa, quien admitió que fue un desafío enorme pasar de “una persona privada a convertirse en una persona pública. Cuando ingresas a una familia real, también te casas con la institución y te casas con el país”, reconoció.

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