El anciano Hassan de Jordania, un príncipe desheredado, figura clave en el pleito dinástico

Hassan bin Talal es el segundo hijo del rey Talal y la reina Zein. Fue príncipe heredero durante 34 años y, al igual que Hamzah, fue destronado de su cargo acusado de traición.

La familia real de Jordania vive momentos de una tensión histórica después de que el príncipe Hamzah, hermanastro del rey, haya sido acusado de participar de un complot contra Abdallah II y la monarquía.

En una carta firmada ante miembros de la familia real y publicada el lunes en un comunicado de la cortereal hachemita, Hamzah dijo: “a la luz de los acontecimientos de los últimos días, sigo siendo fiel a la herencia de mis antepasados y apoyaré siempre al rey y al príncipe heredero”.

La carta fue firmada por el príncipe en una reunión familiar de emergencia que se celebró por perdido de Abdallah II, en la residencia del anciano príncipe Hassan bin Talal, tío del monarca. Según expertos, Hamzah tuvo que ceder bajo la presión del patriarca de la familia, aunque pero no retiró sus virulentas críticas sobre la manera  en que el país es dirigido.

Heredero del trono durante 34 años

Hassan bin Talal es el segundo hijo del rey Talal y la reina Zein. Fue príncipe heredero durante 34 años y, al igual que Hamzah, fue destronado de su cargo acusado de traición.

Hassanbin Talal, de 74 años, conoció la misma situación que Hamza ya que fue Príncipe Heredero durante 34 años hasta que en enero de 1999, días antes de su muerte, el rey Hussein lo desterró y lo remplazó por Abdallah. El monarca padecía de cáncer, y según especialistas estaba alarmado por las actitudes de su hermano, a quien se acusó de pretender ser el rey cuando su hermano era tratado por su enfermedad en EEUU.

El príncipe Hassan, segundo hijo del rey Talal I y la reina Zein, nombrado heredero del trono por Hussein en 1965, era entonces un hombre de una gran influencia política dentro de Jordania, y no en vano controlaba los servicios de seguridad del Estado y cohesionaba en torno a él un poderoso clan de hombres de negocios y de profesionales.

Hassan bin Talal es el segundo hijo del rey Talal y la reina Zein. Fue príncipe heredero durante 34 años y, al igual que Hamzah, fue destronado de su cargo acusado de traición.

“Has herido a mi familia”

Las discrepancias políticas entre los hermanos, que se mantuvieron en secreto durante los seis meses en los que Hassan ejerció la regencia, estallaron cuando el rey regresó al país y efectuó reiteradas críticas a la manera de cómo había desempeñado el regente las funciones de Gobierno. Entre otras cosas, a Hussein no le gustó el exceso de protagonismo de su hermano.

En sus últimos días de vida, Hussein responsabilizó a su hermano de algunos de los graves problemas surgidos en el país durante los seis meses de regencia, entre los que destacaban el envenenamiento del servicio de aguas potables de la capital y la polémica sobre un supuesto falseamiento de los índices de crecimiento económico del país. “Has herido a mi familia con insinuaciones difamatorias, y me refiero con ello a mi mujer y a mis hijos”, le dijo el rey a su hermano.

Hassan bin Talal es el segundo hijo del rey Talal y la reina Zein. Fue príncipe heredero durante 34 años y, al igual que Hamzah, fue destronado de su cargo acusado de traición.

“Trató de fragmentar y politizar el Ejército, por lo que me vi obligado a intervenir, interrumpiendo mi estancia en un hospital de Estados Unidos, y servirme de mis atribuciones como comandante supremo de las Fuerzas Armadas para impedir que se tomaran decisiones gravemente equivocadas, que el problema derivara en un ajuste de cuentas personales y que Hassan prescindiera del servicio de personas leales y bien cualificadas”, dijo el rey a través de una carta manuscrita.

Dentro del palacio, todo el mundo reconocía la influencia de la reina Noor, la cuarta esposa de Hussein, que defendía la candidatura de su hijo Hamzah, frente a la de su hijastro Abdallah, hijo de la princesa consorte Muna. Cuando Hussein murió, el 7 de febrero de 1999, Abdallah juró como rey y nombró heredero a Hamzah, entonces de 18 años. Cuando cinco años más tarde Abdallah II desterró a Hamzah al desierto político y posicionó a su propio hijo como herdero -en una jugada que repetía la de su padre- el príncipe desheredado y la reina Noor vieron en ello una imperdonable traición a la última voluntad del rey Hussein.

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