La popularidad de Harry y Meghan cae al vacío tras la entrevista con Opra Winfrey

La entrevista concedida en la TV estadounidense por Meghan Markle y su marido, el príncipe Harry, nieto de Isabel II, cayó como una bomba en el Reino Unido por sus duras acusaciones a la monarquía.

El reportaje de los duques de Sussex, concedido a la presentadora estadounidense, generó indignación en todo el mundo.

El índice de popularidad del príncipe Harry de Inglaterra y su esposa Meghan Markle, duques de Sussex, en el país anglosajón se hundió hasta mínimos históricos tras la transmisión de la entrevista con la presentadora de TV Oprah Winfrey en EEUU. Así lo revela la reciente encuesta realizada por la consultora YouGov el 10 y el 11 de marzo, pocos días después del programa.

Al 13 de marzo, solo el 45% de los encuestados muestra una actitud positiva hacia el príncipe Harry, lo que supone una caída de ocho puntos desde el día de la entrevista. Mientras tanto, el 48% de los británicos expresa su desaprobación. Es la primera vez que las opiniones negativas sobre el duque de Sussex superan a las positivas.

Tras la escandalosa conversación con Winfrey, la popularidad de Meghan Markle también cayó ocho puntos, hasta un 31%. El 58% de los encuestados británicos ve a la duquesa con malos ojos, reveló el sondeo.

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Los resultados de la encuesta actual se diferencian mucho de los obtenidos por la pareja antes de su boda, en mayo del 2018. En aquel entonces, el príncipe Harry obtuvo un índice de aprobación del 76%, mientras que la de su esposa era del 58%.

Pero todo cambió dramáticamente cuando los duques anunciaron en enero del 2020 que renunciarían a sus cargos reales para “trabajar para ser financieramente independientes, sin dejar de apoyar plenamente a Su Majestad la reina”. Así, una encuesta realizada por YouGov en octubre del 2020 mostró que el índice de aprobación del príncipe había caído hasta un 48%, mientras que solo un tercio de los encuestados estaban a favor de Markle. E incluso así las cosas la caída tras la entrevista televisada no tiene precedentes.

La entrevista concedida en la televisión estadounidense por Meghan Markle y su marido, el príncipe Harry, nieto de Isabel II, cayó como una bomba en el Reino Unido por sus duras acusaciones a la monarquía.

Durante la entrevista, la duquesa de Sussex hizo referencia a los temores en los pasillos de palacio de que la piel de su primer hijo, Archie, fuese demasiado oscura al nacer. También le hicieron saber que el primogénito no tendría título real y que, por tanto, la familia real no garantizaría su seguridad. Harry afirmó que era cierto, pero se negó a revelar los nombres de los implicados y se limitó a precisar que ni la reina ni el príncipe Felipe habían estado involucrados.

Las confesiones no quedaron allí. Markle reveló que durante un tiempo tuvo pensamientos suicidas a raíz de las críticas vertidas contra ella cuando todavía era parte de la familia real. “Eran pensamientos muy claros, reales y aterradores. No podía quedarme sola”, explicó. Y manifestó que la Corona británica se negó a prestarle su apoyo.

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La reacción de la Casa Real

El palacio de Buckingham respondió que la familia real estaba apenada por lo vertido en la entrevista y al enterarse de lo “difíciles han sido los últimos años para Harry y Meghan”.

“Las cuestiones planteadas, en particular las de raza, son preocupantes”, comunicó la Casa Real en su comunicado. “Aunque algunos recuerdos podrían haberse alterado, serán tomados en serio y abordados en privado por la familia”, enfatizó.

La entrevista concedida en la televisión estadounidense por Meghan Markle y su marido, el príncipe Enrique, nieto de Isabel II, cayó como una bomba en el Reino Unido por sus duras acusaciones a la monarquía.

El príncipe Guillermo —cuya popularidad también cayó cuatro puntos a principios de marzo pero se mantuvo cerca del 76%— explicó a los periodistas el 11 de marzo que no había hablado con su hermano después de la entrevista, pero que pensaba hacerlo. “La familia real del Reino Unido no es racista“, afirmó el duque de Cambridge tras el escándalo mediático.

Los 1.664 encuestados británicos que participaron en la encuesta señalaron que no estaban molestos por algunas de las provocadoras afirmaciones sobre la Corona. Así, el índice de aprobación de la reina se mantiene en torno al 80%, con solo un porcentaje pequeño de personas entre 18 y 24 años que no apoyan a la monarca. La popularidad del príncipe Carlos, sin embargo, cayó varios puntos tras la transmisión del programa y ahora es del 49%.