Inglaterra

Mountbatten-Windsor: historia del apellido de los hijos de Harry y Meghan, causante de una gran disputa familiar

El apellido causó un gran revuelo cuando se presentó por primera vez en los años 60, a instancias del influyente Lord Mounbatten. Esta es su historia...

El hijo del príncipe Harry de Inglaterra y Meghan Markle, Archie, no tiene un título real y, en cambio, usa el apellido Mountbatten-Windsor, y es probable que sea el mismo para su hermano o hermana menor, que nacerá a finales de este año. El apellido causó un gran revuelo cuando se presentó por primera vez en 1973.

Antes de casarse con la reina, Felipe fue el príncipe Felipe de Grecia y Dinamarca de la casa real alemana de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg. Sin embargo, este apelativo no era lo suficientemente neutral en la Gran Bretaña de la posguerra, por lo que en 1947 adoptó el nombre de Mountbatten en honor a sus abuelos maternos.

Cuando la entonces princesa Isabel tuvo el primer hijo de la pareja, el príncipe Carlos (1948), asumió que él y sus futuros hijos tomarían el apellido paterno de la manera tradicional. Pero el primer ministro Winston Churchill no estuvo de acuerdo y quiso que siguieran usando el nombre Windsor, que era el apellido oficial de la familia real desde 1917.

El príncipe Luis de Battenberg, abuelo del duque de Edimburgo, adoptó el apellido Mountbatten en 1917.

La abuela de la reina, la reina María, estuvo de acuerdo con Churchill y provocó tal escándalo que el asunto incluso se discutió en el Parlamento. Al final, la princesa Isabel tomó la decisión de seguir las opiniones de su familia, y bautizó a sus hijos Carlos y Ana (1950) con el apellido real Windsor.

En ese momento, según los informes de sus biógrafos, Felipe se quejó a unos amigos dijo: “No soy más que una maldita ameba. Soy el único hombre en el país al que no se le permite dar su nombre a sus propios hijos”. Durante los primeros años de su matrimonio se había sentido relegado del papel oficial y esta decisión profundizó más su resentimiento.

La biógrafa real Sally Bedell Smith incluso llegó a sugerir que la molestia por el nombre era la razón de la diferencia de edad de 10 años entre la princesa Ana y el príncipe Andrés (1960). Sin embargo, cuando Isabel quedó embarazada de su tercer hijo, ya era la reina, lo que cambió un poco las cosas.

Antes de casarse con Isabel, en 1947, el príncipe Felipe de Grecia tomó el apellido de su familia materna, Mountbatten.

El deseo del “tío Dickie”: ver a la Dinastía Mountbatten en el trono

Según los informes, Felipe se negó a abandonar el tema, y ​​en 1960 fue a ver al primer ministro Harold Macmillan, que luego había asumido el cargo de primer ministro. Le dijo que “era absolutamente necesario volver a examinar” un tema que, según admitió, lo había estado “irritando” desde 1952.

Lord Louis “Dickie” Mountbatten, tío de Felipe, quien no había dudado en brindar públicamente en 1952 por la llegada de la “Dinastía de Mountbatten” al trono británico, defendía que lo “habitual” era que las esposas adoptaran el nombre de su esposo tras el matrimonio, cosa que no había ocurrido tras la boda de su sobrino con Isabel en 1947.

Finalmente se llegó a un acuerdo, y el 8 de febrero de 1960, once días antes del nacimiento del príncipe Andrés, la reina Isabel declaró que había adoptado el nombre Mountbatten-Windsor, que aunaba a las dos familias. Anunció que este sería utilizada por todos sus descendientes que no tuvieran el título de “Su Alteza Real”.

Lord Mountbatten, tío del príncipe Felipe, defendía que lo “habitual” era que las esposas adoptaran el nombre de su esposo tras el matrimonio.

Los descendientes de Isabel y Felipe que no son “Altezas Reales”

Según la Carta Patente (decreto real) emitida por el rey Jorge V en 1917, solo los hijos de un monarca reinante, los hijos del príncipe de Gales -y las consortes de ellos- recibirían el tratamiento de Altezas. En una carta patente de 2013, Isabel II decidió que los hijos de Guillermo y Kate Middleton (duques de Cambridge) serían ‘Altezas reales’ desde su nacimiento.

La ley no contempla a los hijos del príncipe Harry y Meghan Markle, que son nietos del príncipe de Gales. Al no estar incluidos en esta legislación, los hijos de los duques de Sussex nacen con el apellido Mountbatten-Windsor. Otro ejemplo es el príncipe Eduardo, quien optó por que sus hijos (Lord James y Lady Louise) no fueran altezas reales y, por lo tanto, también llevan el apellido Mountbatten-Windsor.

El primer apelativo Mountbatten- es el nombre que la familia principesca de los Battenberg, oriunda de Alemania, adoptó en 1917 en plena Primera Guerra Mundial, al tomar la ciudadanía británica. Uno sus miembros más célebres fue Lord Louis, conde Mountbatten, asesinado por el IRA en 1978, y su hermana, la princesa Alicia de Grecia, fue madre del duque de Edimburgo.