Jorge de Rusia y Rebecca Bettarini en ‘Paris Match’: “La amistad se convirtió en una historia de amor”


El gran duque Jorge de Rusia y su prometida, la italiana Rebecca Bettatini, dijeron sentirse felices de estar planeando su boda y anticiparon que se celebrará en el otoño ruso en San Petersburgo si la pandemia del coronavirus lo permite, en lo que significará la primera boda imperial en Rusia desde la Revolución. Además, en una entrevista concedida a la revista Paris Match, revelaron cuáles serán sus planes una vez convertidos en marido y mujer.

Es un privilegio vivir aquí en Moscú. Además, porque Moscú es una metrópoli comparable a Londres o Nueva York. En medio de la arquitectura soviética y futurista, hay vestigios de la Rusia medieval. Estamos felices porque ahora todo es posible. Pero en cuanto tengamos tiempo, partiremos hacia San Petersburgo, esa fascinante Venecia del Norte, que sigue siendo el símbolo de la grandeza del Imperio Ruso”, dijo el gran duque.

La boda real, un paso en la reconciliación de Rusia y los Romanov

Su boda servirá “para presentar la belleza de Rusia a nuestros huéspedes”, dijo el gran duque, considerado por monárquicos como el heredero del trono ruso después de su madre, la gran duquesa María Vladimirovna. “La reconciliación se hizo hace mucho tiempo. Gracias a la perseverancia de mi madre y de la Cancillería de la Casa Imperial, la Corte Suprema de Rusia rehabilitó a los miembros de nuestra dinastía que fueron ejecutados durante la revolución”.

Consultados sobre cómo iniciaron su relación, el gran duque respondió: “Nos cruzamos en cenas o bailes, y luego nos volvimos a encontrar en la Embajada de Francia en Bruselas, mientras ambos trabajábamos para la Unión Europea. Es allí donde formamos por primera vez la amistad que se ha convertido en una historia de amor”. Rebecca, por su parte, dijo que el gran duque “fue tan amigable que inmediatamente pensé que nos convertiríamos en los mejores amigos”. “Y, al final, resultó mejor de lo esperado. Me atrajo su buena educación de otra época y su generosidad. Además, me hace reír”, relató.

Rebecca Bettarini se convertirá en Princesa Romanov

Hija de un diplomático italiano, el julio pasado en una ceremonia en Moscú Rebecca se convirtió a la fe ortodoxa y adoptó el nombre de Victoria Romanovna. El gran duque, de 38 años, define a su prometida como “una mujer independiente, siempre de buen humor”. “Ha vivido en todas partes del mundo y tiene un espíritu enorme. Compartimos los mismos valores y la misma educación, que es fundamental”.

Consultada sobre qué siente al estar comprometida con el descendiente de los zares rusos, Rebecca dijo: “¡Ha sido todo un torbellino! Pero hemos estado juntos el tiempo suficiente para que haya tenido tiempo de prepararme. Como hija de un embajador, afortunadamente, estoy acostumbrada a las reglas del protocolo. Pero todavía me sorprende la calidez de la familia imperial”.

Rusia me fascina”, agregó la futura princesa. “A finales de la década de 1990, mi padre, que trabajaba para el gobierno italiano, estaba a cargo de las relaciones entre Roma y las regiones de Moscú y San Petersburgo. El proyecto más delicado que se le confió fue el de supervisar la construcción de una iglesia ortodoxa, en el territorio de la embajada de Rusia en Roma,… justo al lado del Vaticano. Así descubrí la religión y tomé mi primer curso de ruso”.

Qué harán Jorge de Rusia y Rebecca Bettarini después de su boda

Consultado sobre cuáles son sus planes después de la boda, el gran duque respondió: “Después de mi educación en Oxford, trabajé para varias empresas europeas y luego en el sector privado, antes de lanzar mi propia firma de consultoría, Romanoff & Partners, en 2013, que ofrece servicios de representación para empresas rusas en Europa. Dado que ahora estoy en Moscú, también soy presidente de Foodbank “Rus”, el primer banco de alimentos del país”. “Ciertamente soy descendiente de una familia histórica, pero también soy un hombre muy moderno que vive y trabaja en su propio tiempo”, agregó.

Rebecca dijo por su parte que deseaban “alcanzar un cierto nivel de estabilidad antes de casarnos”. “Durante mucho tiempo fui lobbista de muchas de las instituciones europeas para un gran grupo aeroespacial, antes de fundar mi empresa de consultoría. También soy directora de la Fundación Imperial Rusa”. La organización ayuda a niños con autismo, brinda servicios de cuidados paliativos pediátricos y apoya la investigación del cáncer. “Elegimos los programas más innovadores personalmente, a menudo en colaboración con la Iglesia Ortodoxa y las autoridades locales”, dijo.

Fuente: Paris Match