Bautizada Maria-Alexandra de Rumania ante la tumba de su bisabuelo Miguel I


Maria-Alexandra, primera hija del expríncipe Nicolás Medforth-Mills de Rumania, fue bautizada el 23 de enero ante la tumba de su bisabuelo Miguel I, el último rey del país balcánico. La ceremonia tuvo lugar en el Monasterio de Curtea de Arges, en la Nueva Catedral Arzobispal dedicada al Santo Mártir Filofteia y a los Santos Arcángeles Miguel y Gabriel, según informó el príncipe.

María-Alexandra de Rumania nació el 17 de noviembre en el Hospital Polizu de Bucarest y aunque no ostenta el título de princesa, se trata de la primera bisnieta de los fallecidos reyes Miguel y Ana de Rumania y es, además, primogénita de la dinastía. La princesa Margarita, jefa de la Casa Real con el título de Custodia de la Corona, no tiene descendencia y su heredera presunta es Elena, abuela de la niña.

En un comunicado publicado en redes sociales, Nicolás Medforth-Mills de Rumania dijo que la ceremonia de bautismo fue oficiada por el Padre Calinic, Arzobispo de Arges y Muscel, junto con un consejo de sacerdotes. “La ceremonia religiosa tuvo lugar cerca de los lugares donde descansan mis abuelos, el rey Miguel y la reina Ana, bisabuelos de Maria-Alexandra”, relató Nicolás.

“A través del atuendo elegido para este evento, el traje folclórico tradicional, nos gustaría expresar nuestro amor y respeto por los valores rumanos, así como la esperanza de que nuestra hija, compartiendo el mismo aprecio, continúe el trabajo de la Reina María. Los invitados vestían trajes auténticos de Arges, Bistrita, Campuloung-Muscel, Dragus, Valcea…”, dice la nota.

El príncipe Nicolás agradeció a los invitados haber estado presentes en la ceremonia, pero no mencionó si asistió alguien de la familia real, enfrentada al joven de 39 años desde poco antes de la muerte del rey Miguel en 2017. La casa real rumana prohibió a Nicholas participar en compromisos públicos y en actividades oficiales en las que el gobierno rumano incluye a la familia real, hoy liderada por su tía, la princesa Margarita.

En 2019, tras un análisis de ADN, Nicolás reconoció la paternidad de una niña llamada Anna-Astrid, nacida de una breve relación. Ese año, contrajo matrimonio en Bucarest con la periodista rumana Alina-Maria Binder, su novia desde hacía varios años. Ni su madre ni otro miembro de la familia real asistieron a la ceremonia, un desplante que agigantó más la grieta de la casa de Rumania con quien parece ser la única esperanza dinástica.