Las coronas de los reyes de Noruega, el tesoro de Trondheim


Haakon VII fue el único rey de la monarquía moderna de Noruega que fue bendecido, ungeido y coronado como tal, con una corona sobre su cabeza, hace 114 años. Para dar un inicio solemne a su reinado, el antiguo príncipe Carlos de Dinamarca llegó a su país de adopción y fue coronado en 1906 junto a la reina Maud en la Catedral de Nidaros (Nidarosdomen) de la ciudad de Trondheim, siguiendo la tradición de los antiguos reyes de Noruega. Antes que él, durante el siglo XIX, Carlos Juan XIV, rey de Suecia y Noruega de la dinastía Bernadotte, se había hecho coronar allí en una ceremonia al estilo sueco.

Dos años después, el artículo 10 de la Constitución, que estipula la sacra coronación de los reyes, fue abolido con solo dos votos en contra porque “la tradición de consagrar a los reyes ha caído en desuso en nuestros países vecinos”. En Dinamarca, la última coronación se celebró en 1840 y el ascenso al trono es oficializado mediante una proclamación. En Suecia, la historia mostraría que la última sería la de Oscar II, en 1873. Actualmente, la única monarquía europea que mantiene la tradición de coronar a sus reyes es la inglesa.

CORONA DEL REY. Creada para Carlos Juan de Suecia y Noruega en 1814.
LA ÚLTIMA CORONACIÓN. Haakon VII y Maud fueron coronados en Nidarosdomen en 1906.

Aunque la costumbre ya no existe, los sucesivos reyes Olav V (1959) y el actual, Harald V (1991) fueron “bendecidos” en la misma catedral frente a un altar donde se colocaron las insignias reales. Se trata de la corona real creada en 1818 para el rey Carlos Juan de Suecia y Noruega, quien pagó con dinero propio la joya a un joyero sueco llamado Olof Wihlborg.

La corona, de 1,5 kilos, está hecha de oro y adornada con muchas perlas y piedras preciosas, entre amatista, granate, ópalo, peridoto, crisoprasa, topacio, turmalina, zafiro y esmeralda. La piedra preciosa grande al frente es una turmalina verde.

CORONA DE LA REINA. Utilizada por última vez por la reina Maud en 1906.
Las coronas son expuestas en Nidarosdomen en la ceremonia de bendición de cada nuevo rey.

Junto a la esta joya se colocó la corona de la reina, cuya última cabeza que llevó fue la reina Maud. Confeccionada en 1830, se utilizó por primera vez treinta años después, cuando la princesa Luisa de Holanda, esposa de Carlos XV de Suecia, fue coronada en Noruega.

Hecha de plata dorada, cuenta con una enorme amatista púrpura, además de citrinos, crisoprasa y topacio. Pero la corona de la reina está adornada ante todo con perlas tanto en la corona como en el terciopelo rojo en el tirón. El tirón es la parte de la corona que está hecha de una fina pieza de tela. Está bordado con hasta 1578 perlas pequeñas.

Las dos coronas, culminadas con la cruz cristiana, volverán al altar de Nidarosdomen cuando el heredero Haakon y la princesa Mette-Marit se conviertan en reyes.