India concede el último deseo a una centenaria princesa al salvar su ruinoso palacio


Ubicado en el corazón del estado de Punjab en India, el Palacio Mubarak Manzil es conocido por su magnificencia y rica historia. Hoy la centenaria residencia principesca está en mal estado pero a pesar de esto, la Begúm Munawar Ul Nisa, una princesa de 100 años y viuda del último soberano de Malerkotla, continúa viviendo en medio de su grandeza que se desmorona, y quiere restaurar el palacio a su antigua gloria.

Ahora, las autoridades del estado cumplirán el “último deseo” de la longeva princesa, ya que comprarán el ruinoso palacio y lo restaurarán para el turismo.

Begúm Nisa, la tercera esposa delNawab Iftikhar Ali Khan, el último descendiente del fundador de la dinastía, vive en el palacio desde hace 70 años. Dice que estaba orgullosa de vivir en la residencia y también de ser recibida en una familia musulmana con una historia tan distinguida, pese a que los poderes de los príncipes y maharajás de la India fueron abolidos a mediados del siglo XX.

En declaraciones a Sputnik, Begúm Nisa, que nació como princesa de la familia real Tonk del estado de Rajasthan, dijo: “Cuando llegué al palacio, era un palacio bellamente mantenido con jardines cuidados, pasillos relucientes, elefantes, caballos y cañones para el saludo real en el recinto. Pero poco a poco todo se desvaneció”.

El estado ruinoso del palacio

El palacio de 150 años de historia y su propietario atravesaron tiempos difíciles hace décadas. El esposo de la princesa, el último nawab de Malerkotla, murió en 1982 y desde entonces ha sido difícil conseguir dinero para restaurar el edificio.

Uno por uno, los artículos preciosos, las pinturas, los candelabros e incluso los utensilios reales tuvieron que ser vendidos para llegar a fin de mes. Hoy, partes de los muros de las salas principales se han derrumbado y el palacio está despojado de todos sus muebles.

Lo que queda en el palacio es una princesa centenaria que se niega a irse. “Begúm Nisa tiene una hermana y una familia numerosa en Rajastán. Están muy bien, pero ella nunca quiso irse, ha dado su vida por este palacio”, declaró el artista y activista Arshad Dally, quien ayudó a la princesa viuda a que el estado se hiciera cargo de la residencia.

Según el cuidador del palacio, Mohammad Mehmood, el último nawab le regaló el lugar a su cuarta esposa. “Nawab Sahib, por escrito, ha regalado este palacio a la Begúm. Ahora el Gobierno de Punjab pagará INR 30 millones (unos US$ 410.700) a Begúm Nisa para adquirir este palacio”, dice.

Para los lugareños y la gente del estado de Punjab, el lugar de nacimiento de la religión sij, este palacio no es solo ladrillos y cemento, sino un símbolo de la unidad musulmana-sij. Aparentemente, el nawab Sher Mohammad Khan de Malerkotla, se opuso al invasor musulmán Wazir Khan en 1705 después de que ordenó que los jóvenes hijos del décimo gurú sij, Gobind Singh, fueran apedreados hasta la muerte. Aunque el nawab no pudo salvar a los niños, el gurú sij estaba tan agradecido por el gesto que le dio un kirpan (espada) al nawab como símbolo de fe, que todavía se encuentra en el palacio.

“Esta espada ha hecho que este palacio tenga un significado inmortal para la religión sij y ha forjado la unidad musulmana sij que resistió la prueba del tiempo durante los horrores de la partición India-Pakistán en 1947”, reveló Mehmud.

La transición final a manos del gobierno

Shivdular Singh Dhillon, asesor del Departamento de Turismo del Gobierno de Punjab, reclaró a Sputnik: “Este es un edificio patrimonial que forma parte de la historia muy significativa del estado. A falta de recursos, esto se habría vendido a los comerciantes de propiedades que habrían cortado las parcelas y las vendieron a los comerciantes”.

Pero es alentador que esta parte de la historia conserve su marca y vuelva a sus días de gloria, ya que el gobierno planea restaurarla”, agregó el funcionario.

Cuando se le preguntó cómo se siente acerca de que el gobierno haya comprado su palacio, la princesa dijo: “No sé si viviré lo suficiente para que el lugar vuelva a la vida. Pero estoy encantada de que finalmente, mis esfuerzos por restaurarlo estén dando sus frutos. Es mi deseo más ardiente que vuelva a ver los días de gloria por los que ha sido conocido en su pasado”. (Sputnik)