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Tras mil días de restauración, la capilla de Luis XIV en Versalles recuperó el brillo perdido

Después de un meticuloso trabajo de renovación, ahora el techo y las magníficas esculturas doradas de la Capilla Real resplandecen con los rayos del sol.


Después de un meticuloso trabajo de renovación, ahora el techo y las magníficas esculturas doradas de la Capilla Real resplandecen con los rayos del sol.

Última gran obra de construcción del rey Luis XIV de Francia, la Capilla Real del Palacio de Versalles ha recuperado todo su esplendor después de tres años de un completo trabajo de restauración. El templo principal de la residencia de los reyes borbónicos fue inaugurado por el Rey Sol en 1710 pero su brillo y esplendor fueron desapareciendo con el paso de las décadas.

“El techo de la Capilla Real ha sido restaurado y ahora completamente descubierto. Habrá que esperar a la primavera para descubrir la parte inferior donde los canteros y escultores siguen trabajando durante unos meses”, dijeron el 13 de enero los administradores del palacio, a las afueras de París.

Después de tres años de renovación, ahora el techo y sus magníficas esculturas y adornos dorados brillan con los rayos del sol. Fue un trabajo enorme, ya que la Chapelle Royale de Versalles mostraba signos de debilidad, filtraciones de agua y estatuas y piedras erosionadas. El palacio definió los trabajos de restauración como los más grande de su historia desde las obras del Salón de los Espejos.

Construida entre 1699 y 1710, la obra maestra de Jules Hardouin-Mansart, de 40 metros de altura, desde 2017 estuvo rodeada de andamios y encerrada bajo enormes lonas detrás de las cuales techadores, carpinteros, canteros, escultores, maestros vidrieros, vidrieros e incluso cerrajeros trabajaron arduamente, incluso a pesar de las restricciones que impuso la pandemia de Covid.

Para los maestros doradores Karine Fernández y Florent Bruneau, de Ateliers Gohard, encargados de revivir las estatuas y adornos de plomo en el techo de la Capilla Real fue necesario crear una “burbuja adicional” al abrigo del viento, la humedad y el polvo, para permitirles depositar un a una de las 300.000 hojas de oro necesarias para restaurar el brillo original de la estructura.

Se trató de la “segunda gran restauración de la capilla real” desde su construcción, y la última databa de 1875-1878, afirma Frédéric Didier, arquitecto en jefe de Monumentos Históricos, maestro de obra de la restauración. Durante su primera gran restauración, en el siglo XIX, Francia estaba en guerra y no tenía los medios financieros para recuperar el dorado de los techados. “Hubiera sido indecente. Hoy lo hacemos, porque Versalles lo merece”, explica Didier.

La construcción de la capilla fue una de las mayores obras dentro de un inmenso proyecto de construcción, el más ambicioso de su siglo, que salió de la mente de Luis XIV. Los trabajos culminaron solo cinco años antes de la muerte de Luis XIV y hoy es la construcción más alta del castillo, con una altura que alcanza los 44 metros.

En su interior, tiene dos plantas según la tradición de las capillas palatinas, es decir, las capillas de los palacios. Los sucesivos reyes Luis XIV, Luis XV y Luis XVI y sus familiasoyeron diariamente la misa desde la tribuna, en el piso superior hasta que la Revolución de finales del siglo XVIII acabó con la dinastía.