Obituarios

Obituario: Eva María Karadjorgevic, cuñada y amiga del último rey de Yugoslavia (1926-2020)

Los estadounidenses dicen que esta princesa serbia es un testigo muy importante de la estancia del rey Pedro II en Estados Unidos y de los secretos de la dinastía Karadjorgevic.

Los estadounidenses dicen que esta princesa serbia es un testigo muy importante de la estancia del rey Pedro II en Estados Unidos y de los secretos de la dinastía Karadjorgevic.

Eva María Karadjorgevic, viuda del príncipe Andrés de Yugoslavia y gran amiga del último rey, Pedro II, falleció a la edad de 94 años en Palm Spring, Estados Unidos, el pasado 20 de diciembre. Eva Marija llevó una vida apartada y tranquila desde la muerte de su esposo, en 1990, custodiando con celo los recuerdos de Pedro II, cuyos retratos y pinturas se encontraban en su residencia de Palm Spring, pero también los secretos familiares.

Ella era una amiga cercana del rey Pedro II, también lo ayudó económicamente, porque cuando lo conoció, él no estaba en una posición financiera envidiable. Ella estuvo con él hasta su muerte, lo defendió, como ella dijo, de las malas lenguas y fue testigo de muchos eventos en torno al rey durante su estancia en el exilio”, relató la escritora serbia Mira Adanja Polak.

Nació como Milika Andjelkovic en 1926 en Vrnjacka Banja, en la entonces Yugoslavia, pero a lo largo de su vida tuvo muchos nombres: en su juventud fue llamada Eva (llamada así por su madre), Mickey Lowe cuando estuvo casada con un médico y finalmente Eva María Karadjorgevic, nombre que eligió como homenaje a su suegra, María de Rumania, madre de Andrés.

Emigró a los Estados Unidos siendo aun una niña. Con su belleza e ingenio, irrumpió en los círculos más altos de la sociedad, por lo que en una fiesta del Rotary Club, una asociación que reúne a personas respetables y ricas de diversas profesiones, conoció al doctor Frank Lowe, con quien se casó en 1953.

El hombre provenía de una respetable familia china en Estados Unidos y su tío fue embajador chino en Estados Unidos durante mucho tiempo. Milica cambió su nombre por el de Mickey Lowe y tuvo dos hijos, que serían médicos. Trabajó durante décadas como contadora en una fábrica de muebles en California.

Cuando el exiliado rey Pedro II de Yugoslavia (1923-1970) llegó por primera vez a los Estados Unidos en 1954, conoció a Mickey en una reunión con serbios exiliados. El exmonarca se hizo amigo de ella y del doctor Frank, y desde entonces, cada vez que fue a Estados Unidos, ya no se quedó en un hotel, sino en su casa.

Mickey Lowe, se convirtió en una amiga íntima de Pedro II cuando el exrey decidió establecerse definitivamente en América. Cuando sus riñones e hígado se enfermaron gravemente en 1967, Mickey y su esposo lo cuidaron en su clínica, por lo que superó la crisis. A mediados de 1970, la salud del rey se deterioró nuevamente y redactó un testamento en el que autorizaba al “benefactor Mickey Lowe” a “vender, alquilar e hipotecar la totalidad o parte de su propiedad”.

Al mismo tiempo, en su testamento, Pedro II pidió ser enterrado en los Estados Unidos, en el monasterio ortodoxo serbio de Libertyville. Después de un trasplante de hígado fallido, Pedro II murió el 7 de octubre de 1970. La familia real solicitó que fuera enterrado junto a su madre, la reina María, en el Cementerio Real de Londres.

Mickey Lowe, refiriéndose al testamento, no lo permitió. Hubo una demanda que la prensa mundial amarilla siguió con gran interés y durante todo ese tiempo, más de quince días, el cuerpo del rey Pedro permaneció en el frigorífico de una morgue. Finalmente, Mickey Lou ganó la disputa y el rey fue enterrado en el monasterio de St. Sava en Libertyville.

El hermano menor del rey, el príncipe Andrés viajó a los Estados Unidos para el funeral, ocasión en la que conocióMickey Lowe. Ella dejó a su esposo, solicitó el divorcio y se casó con Andrés pesee a la oposición del tercer hermano, Tomislav. Le molestaba que Andrej se hubiera casado con una mujer que había sido amiga íntima de su hermano durante quince años. Por la misma razón, la Iglesia se negó a casarlos, por lo que contrajeron matrimonio civil.

Al casarse con el príncipe, cambió su nombre a Eva María y su matrimonio duró hasta que, en 1990, Andrés fue encontrado muerto en su automóvil en Irvine, California, aparentemente de un ataque al corazón. “Mi esposo, el príncipe Andrés, era un gran patriota. Antes de morir, fundó el Congreso de Unificación Serbia, con la idea de que nosotros, desde Estados Unidos, deberíamos ayudar a Serbia. Me dejó la promesa de regresar a Vrnjacka Banja, pero todavía tengo miedo de viajar a Serbia”, diría su viuda.

Como viuda de Andrés, Eva María se convirtió la heredera de un tercio de todas las propiedades del rey Alejandro (asesinado en 1934), quien repartió su herencia en partes iguales entre sus tres hijos, el rey Pedro II y los príncipes Andrés y Tomislav. Pero al haber sido amiga de Pedro y esposa de Andrés, Eva María también fue la guardiana de muchos secretos de la dinastía serbia.

El mayor interés estaba en el oro de Karadjordjevic, que supuestamente Pedro II se llevó cuando dejó Yugoslavia en 1941. “Muchos me pidieron ese oro, pensando que yo tenía el código de tesorería en Suiza. Pero yo afirmo categóricamente que el oro del rey Pedro no existe. También inventaron una historia sobre el rey que abdicó. ¡Eso nunca sucedió!”, dijo Eva María en una entrevista.

La princesa “tenía documentos importantes, que presentan la historia de nuestro país de una manera diferente. Muchos escritos relacionados con el rey Petar Karadjordjevic le fueron confiados y almacenados en América”, aseguró Mira Adanja Polak. En poder de la fallecida princesa se encontraban además importantes documentos que presentan la historia de Yugoslavia, entre ellos las cartas del rey a su madre, hermanos y a los presidentes estadounidenses, con quienes acordó rescatar a los prisioneros serbios de los campos alemanes.