Secretos Cortesanos

Las mazarinettes: seducción y manipulación en la corte del Rey Sol

La misión de Girolama Mazzarini, una joven viuda de la alta nobleza, era posicionar a sus cinco bellas niñas en la corte de los reyes de Francia. Y lo logró con creces.


La misión de Girolama Mazzarini, una joven viuda de la alta nobleza, era posicionar a sus cinco bellas niñas en la corte de los reyes de Francia. Y lo logró con creces.

Cuando el barón Lorenzo Mancini, aristócrata italiano, muere en 1650 deja a su viuda y a su numerosa prole en plena crianza. Sus orígenes habían sido inmejorables, emparentaba con las ramas de la nobleza más importante de Europa y su prosapia romana se remontaban a la época del Imperio. Quizás por eso, dado que su futuro estaba resuelto, se dedicó en vida a ciertas artes poco comunes en la nobleza de la época: la astrología y la necromancia. Era casi un hechicero, un gurú diríamos hoy en día.

Tras su muerte, la joven viuda Girolama Mazzarini buscó la protección de otro hombre importante en su vida: su hermano mayor, el cardenal Julio Mazzarino, personaje más que poderoso en las cortes de Ana de Austria y su hijo Luis XIV. Y no es que necesitara del sostén económico, ya que sabemos que heredó una enorme fortuna, pero se sintió incapaz de forjar sola un buen futuro para sus ocho hijos, por lo que decidió partir a París con ellos y, con la ayuda del famoso Cardenal.

EL CARDENAL JULIO MAZARINNO

Su misión era posicionar afortunadamente a sus hijos, especialmente a sus cinco bellas niñas, en la corte de los reyes de Francia. Basta recordar la capacidad negociadora y diplomática del famoso hermano para darnos cuenta que el plan de Girolama no era descabellado. Y como para los italianos, “todo queda en familia”, Laura, la otra hermana de Mazarino siguió a Girolama a París y se instaló también en la corte con sus hijas: Laura y María Martinozzi.

Cuando el Cardenal falleció, a comienzos de 1661, el porvenir de las “mazarinettes” -así se las conoció en la corte francesa- ya estaba consolidado. Las jóvenes hijas de Girolama fueron Laura (1636-57); Olimpia (1638-1708); María (1639-1715); Hortensia, llamada como su abuela materna y la más hermosa de todas (1646-1699); y María Ana (1649-1714).

HORTENCIA MANCINI

Junto a sus primas, arribaron a la Provenza y antes de seguir viaje a París, recibieron un programa educativo de seis meses que incluía la lengua francesa y etiqueta. Una vez en la corte, su esmerada preparación les permitió vivir y crecer bajo la tutela de su tío Julio Mazarino y su “cuasi madrastra”, la reina madre Ana de Austria, viuda de Luis XIII y una especie de madrina de todas ellas.

Pronto empezaron las negociaciones y a les mazarinettes se las hizo aspirar a lo más alto de la sociedad en cuanto a maridos se refiere, aunque sólo fueran unas niñas.

MARIA MANCINI

Laura Mancini casó a los quince años con Luis de Borbón, duque de Vendome, y fue la madre del famoso general francés Luis José de Borbón, duque de Vendome, pero a los veintiún años ya había muerto de fiebre puerperal.

Olimpia Mancini, casó a los diecinueve años con Eugenio de Saboya y fue madre del príncipe y general austríaco Eugenio de Saboya. Vinculada al famoso “asunto de los venenos”, en el que cientos de miembros de la aristocracia fueron acusados de envenenamiento con fines políticos, sociales y económicos, Olimpia debió exiliarse de Francia.

OLIMPIA MANCINI

María Ana casó a los catorce años con el duque de Bouillon, sobrino del marqués de Turena. Era una gran lectora y aficionada a la cultura, por lo que abrió un famoso salón literario patrocinando entonces al joven La Fontaine. Si bien su esposo la amaba verdaderamente, eran conocidas las infidelidades de María Ana y la familia de su esposo, bregaba sin éxito para que fuera encerrada en un convento por adúltera. Vinculada también al asunto de los venenos por Luis XIV, se defendió en el juicio con tanta soltura e inteligencia que nunca pudo ser castigada con severidad por falta de pruebas.

Hortensia fue la sobrina favorita de Mazarino y llegó a contar con la protección de Luis XIV quien la consideraba casi una hermana. La fama de su belleza llegó a oídos del rey de Inglaterra y primo hermano de Luis, Carlos II, quien pidió su mano en matrimonio cuando la niña contaba con trece años, pero Mazarino se la negó, ya que le parecía poco propicio que su sobrina desposara a un rey en el exilio. Para sorpresa del Cardenal, Carlos volvió al trono y si bien Mazarino quiso revisar aquella propuesta de matrimonio, Carlos despechado, ya no aceptó y se casó con la riquísima Catalina de Portugal. Pero años después volvieron a cruzarse los destinos.

LUIS XIV DE FRANCIA

Hortensia casó dos años después con el duque de Meilleraye, un hombre avaro y celoso a quien abandonó años después dejando a sus hijos con él. Hortensia recorrió parte de Europa y se rodeó de amantes que la protegieron económicamente, hasta instalarse en Inglaterra junto a Carlos II donde murió muchos años después. Cuentan que la atraía el travestismo y que probablemente era bisexual, dos características que no eran muy mal recibidas en la corte de Luis XIV.

Las primas Martinozzi también lograron matrimonios ventajosos: Laura casó con Alfonso IV de Este y fue madre de María de Módena, reina de Inglaterra por su matrimonio con Jacobo II. La segunda, Ana María Martinozzi, se casó con un príncipe de la Casa de Borbón. De María Mancini no hemos hablado. Es que María tuvo un destino parecido al de las heroínas de las novelas que leía y de ella hablaremos en otro artículo, pues fue nada más y nada menos que el primer amor -intenso e inolvidable- del joven Luis XIV.

(*) La autora es Profesora y Licenciada en Historia y especialista en Monarquías de la Edad Moderna.