Malta busca reconstruir la historia de Villa Guardamangia, hogar de Isabel II en la isla

La princesa Isabel vivió en Guadiamangia cuando el duque de Edimburgo, estuvo destinado en Malta como oficial de la Armada británica entre 1949 y 1951.

Las autoridades de cultura de Malta buscan reconstruir como un rompecabezas la historia de Villa Guardamangia, una antigua mansión que alguna vez fue llamada “hogar” por la princesa Isabel de Inglaterra (ahora la reina Isabel II), cuando su esposo, duque de Edimburgo, estuvo destinado en Malta como oficial de la Armada británica entre 1949 y 1951.

Al igual que su condición física actual, la historia de la residencia está en ruinas y los capítulos de esa historia posiblemente estén esparcidos por la isla en documentos que se han guardado de forma segura. Por ello, el gobierno está instando a cualquier persona que tenga información sobre la casa a que se presente y ayude a la agencia a unir las piezas del rompecabezas.

La villa barroca de mediados del siglo XVIII, de gran valor arquitectónico, cultural e histórico para Malta, ha sido confiada al cuidado de Heritage Malta, la agencia maltesa de protección del patrimonio cultural, después de que el gobierno la adquiriera recientemente por 5 millones de euros. Tiene una superficie de 1.560 metros cuadrados e incluye 18 habitaciones, cuarto de servicio, varios baños, establos, un gran jardín, un garaje, un refugio de guerra y probablemente un búnker.

A pesar de su estado ruinoso, las grandes habitaciones de la villa con techos altos, azulejos coloridos estampados, restos de pinturas murales intrigantes, puertas esculpidas y aberturas de madera podrían transportar fácilmente a cualquier visitante a los días en que la pareja real recibía invitados en el salón de arriba, situado entre sus dormitorios separados.

La habitación se encontró vacía, excepto por una gran alfombra de la Royal Air Force que Heritage Malta está restaurando, al igual que las habitaciones de la planta baja donde solían realizarse la mayoría de las tareas domésticas (cocina, lavado y planchado). Una lavadora, una cocina, una estufa y una caldera, que probablemente formaban parte del sistema de calefacción central cuando Isabel y Felipe vivieron allí, fueron los únicos electrodomésticos de la época que se encontraron en los cuartos de servicio.

Heritage Malta está tratando de armar varias piezas del rompecabezas para obtener una imagen completa de la villa. La historia del edificio es bastante compleja y se remonta al menos a mediados del siglo XVIII, por lo que hay mucho más por descubrir. Hemos logrado encontrar algunos datos interesantes, pero quedan varias lagunas”, dijo el director de operaciones de la agencia, Kenneth Gambin, a Times of Malta.

Un documento de 1814, que nombra a un sacerdote maltés como propietario, se refiere a escrituras del siglo XVIII que aún deben obtenerse y traducirse. Posteriormente, el lugar fue propiedad de las familias Sant Fourniers, Bartolos y Schembris. Se cree que el ex primer ministro Dom Mintoff visitó al diputado laborista Joseph Schembri en la casa, pero no se hallaron fotos de las visitas.

De la información que se tiene hasta el momento, se cree que la villa fue ampliada en los siglos XIX y XX y quedan restos de un sistema mediante el cual los habitantes tocaban una campana para llamar la atención de los sirvientes en las ampliaciones de la planta baja. Según se sabe, en la primera mitad del siglo XX la casa albergaba una mangosta, mantenida como mascota por Lady Pamela Hicks, la hija menor de Louis Mountbatten (tío del príncipe Felipe), cuya familia vivió allí antes que la princesa Isabel.

Heritage Malta está documentando el estado actual de la villa a través de un mapeo 3D , con la esperanza de que el proceso ayude a los investigadores y restauradores en sus esfuerzos por devolver la residencia a su antigua gloria. El modelo 3D se está construyendo mediante escaneo láser y fotogrametría.

“La villa se encuentra actualmente en muy mal estado, por lo que estamos documentando su interior y exterior con gran detalle. Esto ayudará a los conservadores a restaurar áreas en ruinas y eventualmente ayudará a los investigadores a realizar estudios comparativos una vez que se complete la conservación”, dijo el director del proyecto de digitalización Tony Cassar.