“Hércules de bolsillo”: en qué se parecían la reina Victoria y la princesa Margarita


La hermana de Isabel II era el alma de las fiestas cuando era joven, pero gradualmente se convirtió en “un pequeño monstruo” al igual que su tatarabuela.

La fallecida princesa Margarita, hermana menor de la reina Isabel II de Inglaterra, encantó al público y se ganó a multitudes de admiradores en su juventud. Tenía una lengua afilada y un gran apetito por ser el centro de atención en todas las fiestas, lo que la convertía en la antagonista natural de su tranquila hermana.

Margarita se aseguró el afecto a largo plazo de la nación cuando su primera historia de amor, con el escudero Peter Townsend, un hombre divorciado, terminó en un desastre ya que tanto el gobierno como la reina impidieron que se casaran.

Margarita era vista como la hermosa rebelde real que había quedado con el corazón roto hasta que se casó con Antony Armstrong-Jones años después. La primera “princesa rebelde” de los tiempos modernos.

Margarita y Tony, titulado conde Snowdon, representaron el epítome de la vibrante sociedad de los años 60, con un círculo muy unido de amigos que disfrutaban de una fiesta tras otra. Sin embargo, ña princesa comenzó a perder el favor del público cuando aparecieron una fotografías de sus vacaciones con Roddy Llewellyn, su novio 17 años menor que ella, y su esposo solicitó el divorcio.

El fotógrafo Cecil Beaton conoció a Margarita a principios de los setenta justo cuando su matrimonio comenzaba a desmoronarse, y se formó una opinión condenatoria sobre ella. Dijo: “Dios, la conmoción. Se ha convertido en un pequeño monstruo de bolsillo: la reina Victoria. Pobre bruta. Siento pena por ella. No era muy agradable en los días en que era tan bonita y atractiva. Despreció e ignoró a sus amigos… Sus ojos parecen haber perdido su vigor”, recordó Beaton.

Margarita también tenía una lengua afilada cuando se trataba de saludar a los invitados. Una vez despreció públicamente a la supermodelo Twiggy cuando estaban sentadas una al lado de la otra durante una cena formal. La princesa la ignoró durante dos horas, antes de preguntarle a la supermodelo cuál era su nombre, solo para decir, “oh, qué desafortunada”, cuando se enteró de su apodo. La princesa procedió a no prestar atención a Twiggy durante el resto de la comida, dejando a una de las personas más memorables de los años sesenta completamente “mortificada” por el encuentro.

Dos pequeñas mujeres con gran fortaleza

El carácter de la diminuta princesa Margarita ha sido comparado con el de su tatarabuela, la reina Victoria, quien pasó de ser una joven jovial, apasionada y amante de la diversión a una anciana amargada. La momarca medía sólo 1,49 m. mientras que su tataranieta era un poco más alta con 1,51 m, pero ambas compartían una lengua afilada y una veta obstinada. A ninguna le importaba la opinión de los demás.

El historiador Matthew Dennison explicó: “A lo largo de su vida fue la fuerza de carácter de Victoria más que su apariencia lo que dominó. Victoria fue una de las monarcas más contundentes de Gran Bretaña”. Cuando nació, su padre, el duque de Kent, la describió como “más un Hércules de bolsillo que una Venus de bolsillo” por su fortaleza y su carácter.

La historiadora Miranda Carter también afirmó que la famosa soberana tenía una “personalidad grande, enérgica y difícil” y estaba “decidida a salirse con la suya” convirtiéndola en “un poco monstruosa, aunque espléndida”, una personalidad compleja que compartiría la princesa Margarita, nacida 30 años después de la muerte de Victoria.

Si bien hay similitudes entre ambas, como monarca, Victoria siempre fue intocable de una manera que Margarita no lo era. La decisión de la reina era, en la mayoría de los casos, la última palabra, a pesar de que su imagen pública la mostraba como una viuda atrapada en el luto. “Más allá del gabinete y las altas esferas de la aristocracia, pocas personas sabían sobre su mandona y sus intervenciones. Para el público, [ella] siempre pareció la encarnación de una esposa devota y piadosa y luego viuda”, agregó Carter.

Un documental de la BBC incluso calificó a la reina Victoria como una “tirana doméstica”y afirma cómo controlaba las vidas de sus nueve hijos y cuarenta y tantos nietos, independientemente de lo que quisieran.

Por otro lado, Margarita a medida que envejeció fue empujada más lejos del centro de atención a medida perdió influencia e importancia a lo largo de los años. En el momento de su muerte en 2002, se la conocía principalmente como “la tía de Charlie” más que como una figura autorizada por derecho propio. Su prima Margaret Rhodes dijo en una entrevista: “Creo que su vida fue triste. Ella estaba insatisfecha”.

Por otro lado, tanto la reina Victoria como la princesa Margarita compartieron relaciones igualmente ardientes con sus respectivos maridos. Al igual que el príncipe Alberto, el fotógrafo Antony Armstrong-Jones “nunca iba a pasar su tiempo como número dos permanente”, según la biógrafa Anne De Courcy. El solo hecho de ser eclipsadas por sus respectivos maridos era algo que enfurecía a Victoria y a Margarita.

Cartas para la mujer

Alberto temía que su esposa hubiera heredado la locura de su abuelo, el rey Jorge III, y estaba desesperado por evitarla en ocasiones, por lo que se reducía a deslizar notas debajo de su puerta cuando estaba de humor. El conde Snowdon solía dejar notas a su esposa, pero las suyas eran horriblemente crueles, escondidas en el cajón de su guante o entre sus libros, y detallaban cuánto le desagradaba su esposa.

Victoria estaba profundamente enamorada de Alberto, y se cree que se mantuvieron fieles el uno al otro durante su matrimonio. Margarita y Tony, en cambio, se entregaron a la infidelidad matrimonial y tuvieron un amargo divorcio en 1978. La hermana menor de Isabel II pasó los últimos años de su vida en virtual encierro, aquejada de serios problemas de salud que la confinaron a una silla de ruedas y la dejaron casi ciega, recordando los días en que fue adorada por el público que ahora la había olvidado.